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miércoles, 10 de mayo de 2017

La fe, la oración y la Eucaristía son esenciales en este hogar para superar adicciones

Imagen Referencial / Foto: ACIPrensa

En la diócesis de Rafaela en Argentina existe un hogar de rehabilitación de adicciones llamado Hijo Pródigo, cuyo método de trabajo ha ayudado a una gran cantidad de personas.
Oración, fe en Dios, afecto y formación son los componentes esenciales de la metodología liderada por el sacerdote diocesano y asesor espiritual, P. Alcides Suppo.
“En nuestro sistema de recuperación la base es la fe. No desdeñamos a los profesionales como psicólogos, psiquiatras y demás, recurrimos a ellos cuando es necesario. Pero, creemos que en base a la oración y la integración con la familia es como podemos recuperar” a las personas, explicó a ACI Prensa el P. Suppo.
El sacerdote de 82 años precisó que además de la oración y la ayuda de la familia, el éxito del trabajo parte de la premisa de que la persona está ahí por su propia voluntad. “Vos podés salir con la ayuda de Dios, con tu esfuerzo y con nuestro afecto”, afirmó.
Según el presbítero, la sanación a través de la oración se explica porque “el ser humano tiene la necesidad básica de encontrarse con la trascendencia, con Dios, con su Padre”.
“En esta época de consumismo se ha perdido ese vínculo. Primero con Dios se fue debilitando enormemente, luego el vínculo con la familia y los otros seres humanos. En cambio, creció el vínculo con lo material, con los animales. Pero, todo se aflojó, se aflojaron los vínculos fundamentales que mantiene equilibrada la gente”, alertó el sacerdote.
Como parte de la rehabilitación, los primeros siete días de cada mes se realiza también el llamado “Jericó de la alabanza”, que son días especiales de oración, a semejanza de los días en que el pueblo del profeta Josué dio vueltas a la ciudad de Jericó hasta que sus muros fueron derribados.
El objetivo de esta oración en el Hogar Hijo Pródigo es que a través de ella “caigan los muros, los obstáculos que puedan tener estas personas en la vida. Cada día se hace una invocación al Espíritu y termina con la oración a María”, explicó Alejandro Audagna, voluntario hace 10 años en el hogar.
Audagna dijo a ACI Prensa que su voluntariado se inició con el hogar y ha sido testigo “de que Jesús en la Eucaristía realmente sana” y que “Jesús Eucaristía es el tratamiento” para salir adelante.
“La recuperación del adicto es la conversión. La persona se encuentra con Jesús y recibe una luz que le hace ver lo equivocado que está en su vida. Eso es lo más difícil, que un adicto se reconozca necesitado, reconozca que está mal. Depende de cada uno ese proceso de conversión y de cambio”, explicó Audagna.
Alejandro se siente “feliz porque puede ayudar al otro. Me ayuda a ser mejor persona, a crecer espiritualmente. En el encuentro con el otro uno va madurando, creciendo, convirtiendo también, se siente el gozo de dar, la alegría de ver al otro feliz, de ver al otro crecer, de ver al otro cambiar. Además, es lo que Dios nos pide en obra y lo que el Papa Francisco ha llamado”.
El hogar Hijo Pródigo pertenece a la Asociación Civil Vistiéndonos de Sol, nombre que hace referencia al versículo del Apocalipsis (12,1) que habla de la Virgen María "vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza".
Esta institución se gestó con el impulso del P. Suppo en la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe y luego se instituyó como tal en el año 2000.
Además de las tres casas llamadas Hijo Pródigo destinadas para la rehabilitación, también sostienen un hogar de ancianos Simeón y un hogar Ambulatorio para familias. Próximamente, tendrán un hogar de niños llamado Chiquilines y un lugar para talleres de formación y oficios. 
El hogar Hijo Pródigo ubicado en el barrio Güemes comenzó a funcionar en 2007. Actualmente, viven 12  personas que han caído en el flagelo de las drogas, el alcohol y la ludopatía y permanecen en promedio un año y medio internados.
El hogar es gratuito y se mantiene con donaciones particulares, el trabajo voluntario de los fieles más el apoyo de personas ya rehabilitadas que permanecen por un tiempo tras su rehabilitación.
En su rutina diaria las personas realizan oración comunitaria, la Coronilla de la Divina Misericordia, tienen una hora de silencio, de adoración al Santísimo, rezan el Rosario del perdón y del desprendimiento basado en los ejercicios ignacianos y desarrollan labores propias del hogar.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Lo que logró un niño de 8 años que rezaba de madrugada al Santísimo te sorprenderá Por Bárbara Bustamante y Carolina Requena




El P. Patricio Hileman, encargado de formar capillas de Adoración Perpetua en Latinoamérica, compartió el conmovedor testimonio de Diego, un niño de 8 años en México cuya fe en Jesús Sacramentado transformó la realidad de su familia marcada por problemas de maltrato, alcoholismo y pobreza.
La historia ocurrió en Mérida, capital del Estado de Yucatán, México, en la primera capilla de adoración perpetua que establecieron los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento en esa ciudad.
El P. Hileman relató a ACI Prensa que el pequeño escuchó en una de sus charlas “que si se apuntan en la madrugada Jesús los va a bendecir cien veces más”.
“Yo venía hablando de que Jesús invitaba a sus amigos a la Hora Santa. Jesús les dice ‘¿no pueden velar una hora conmigo?’, tres veces se los dice y se los dice en la madrugada”, recordó el sacerdote argentino.
Las palabras del sacerdote hicieron que el niño decidiera apuntarse a las 3:00 a.m. algo que llamó la atención de su madre, a quien le explicó que lo haría porque “quiero que papá deje de tomar, deje de pegarte y dejemos de ser pobres”.
Durante la primera semana la mamá lo acompañó, y en la segunda semana invitó a su papá.
“Al mes de que comenzaron a ir a la Adoración Perpetua. El papá dio el testimonio de que experimentó el amor de Jesús y se sanó” y después “se volvió a enamorar de la mamá en esas horas santas”, señaló el P. Hileman.
“El papá dejó de tomar, dejó de pelearse con la mamá y dejaron de ser pobres. Por la fe de un pequeñito de 8 años toda la familia se sanó”, afirmó.
Este es uno de los muchos testimonios de conversión que, según el P. Hileman, ocurren en las capillas de Adoración Perpetua, una iniciativa a cargo de los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, comunidad de la cual es fundador.
“El primer mandamiento de la adoración perpetua es dejarse ‘apapachar’ por Jesús”, afirmó el P. Hileman en su visita a Chile. “Es el lugar donde aprendemos a descansar en el corazón de jesús. Solamente Jesús puede darte ese abrazo del alma”.
El sacerdote explicó que la historia de esta iniciativa se remonta a 1993 en Sevilla (España), San Juan Pablo II manifestó su deseo de que “cada parroquia del mundo pudiera tener su capilla de adoración perpetua, donde Jesús estuviera expuesto en el Santísimo Sacramento, en una custodia, solemnemente adorado día y noche sin interrupción”. 
Recordó también que “San Juan Pablo II hacía 6 horas de adoración por día, sus documentos los escribía con el Santísimo expuesto y una vez por semana pasaba toda la noche en adoración. Ese es el secreto de los santos, ese es el secreto de la Iglesia: estar centrados y unidos a Cristo”.
El P. Hileman lleva más de 13 años encargado de la misión en Latinoamérica, donde ya existen 950 capillas de adoración perpetua.
México lidera la misión con más de 650 capillas.
También están presentes en Paraguay, Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia.
“El mismo Jesús que seguimos adorando, amando, y que nos da la fuerza para poder apreciar cada vez más el sacramento de la Eucaristía”, sostuvo el sacerdote.
Para María Eugenia Verderau, quien lleva 7 años con una hora fija en la semana en una capilla de adoración perpetua en Chile, “esto me ha hecho crecer mucho en la fe. Me ha ayudado a entender mi lugar frente a Dios, como hija de un Padre que solo quiere lo mejor para mí, mi felicidad verdadera”.
“Nosotros vivimos días muy agitados, desde la mañana a la noche. Darse el tiempo de hacer adoración es un regalo, da tranquilidad, espacio para pensar, para agradecer, para poner las cosas en su justa medida y para entregarlas a Dios”, dijo la adoradora y también vocera de Voces Católicas Chile a ACI Prensa.