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lunes, 21 de noviembre de 2016

9 claves para leer la exhortación de Papa Francisco “La alegría del amor” En el esperado texto, el Pontífice invita a tener los brazos abiertos a los que sufren

9 claves para leer la exhortación de Papa Francisco “La alegría del amor”





En Amoris laetitia (AL), La alegría del amor: Sobre el amor en la familia, exhortación publicada hoy viernes 8 de abril por el Vaticano en medio de inmensa expectativa y luego de dos sínodos sobre la familia convocados en el 2014 y en el 2015, el papa Francisco invita a comprender, acompañar, integrar y tener brazos abiertos para los que sufren (AL 312).
En este esperadísimo documento pastoral, sale a relucir el ‘Papa párroco’, que abre las puertas del templo de la misericordia a todos. En efecto, ¿quién no es un hijo, hermano, o en su caso, padre o madre, abuelo o abuela, sin importar la situación o lo alejado que se pueda sentir de la Iglesia?
Se trata de un denso himno al amor que mezcla tradición y arrojo evangélico para poner la antorcha, en tiempos oscuros, en la belleza de la vida familiar, pero siempre con una visión esperanzadora en la construcción de un mundo “donde nadie se sienta solo” (AL 321), y conciliadora, porque al final la familia es el sueño de Dios.


Los simpatizantes de una postura u otra, antes de lanzar críticas gratuitas, tienen por delante un arduo trabajo de “discernimiento” (palabra clave de este texto), ya que recoge los resultados de dos sínodos, cuyas relaciones conclusivas son largamente citadas, junto a los documentos y enseñanzas de sus predecesores y a las catequesis sobre la familia del mismo Francisco.
En este sentido, el Papa escribe que “no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones del magisterio”. Francisco no se presenta como un pontífice con la varita mágica.
A continuación, hemos elegido 9 cuestiones clave dela exhortación del papa Francisco La alegría del amor. Lógicamente, no tenemos la pretensión de abarcar todos los temas, además porque impresiona por su amplitud. Esta se subdivide en 9 capítulos, más de 300 párrafos y 270 páginas.

Para acceder al documento en español hacer clic aquí


 En la introducción, el mismo Pontífice invita a una lectura meditada y sin prisa para que las personas presten atención a lo que más corresponde a sus necesidades específicas.

La exhortación Evangelii Gaudium y la encíclica Laudato Sí eran documentos más a una voz: la del papa Francisco. En este hay un concierto pastoral, con un único director de orquesta.
  1. ¿A quién se dirige el Papa con La Alegría del amor? 
A todos los católicos y sus pastores. La Iglesia hace un esfuerzo para estar cerca de las parejas casadas, los padres de familia en la educación de sus hijos. En el capítulo primero pone el acento en el Evangelio. La Biblia “está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares” (AL 8). La familia no es un ideal sino un “trabajo artesanal” (AL 16).
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  1. ¿Qué pasó con la comunión a los divorciados vueltos a casar?
No hay recetas es el mensaje concertado del Papa ¿Por qué? Cada caso es único y merece una atención personalizada.
Los divorciados vueltos a casar y las parejas que conviven sin casarse son invitados a la Iglesia, a entrar en diálogo con el párroco y el respectivo obispo. En un proceso de toma de decisiones en conciencia y caso por caso.
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  1. Entonces ¿cuál es la novedad?
Se trata de atender la vocación de la familia en tiempos difíciles. Una apertura más a la fragilidad.
Atención al octavo capitulo que es el más novedoso por tratar la misericordia y al discernimiento pastoralfrente a situaciones “irregulares” o “complejas” (AL 298). Aquí, se presenta la necesaria gradualidad en la pastoral, la importancia del discernimiento, las normas y las circunstancias.
El Papa habla de la “lógica de la misericordia pastoral” y pide “evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones” (AL 296). Y habla de que cada persona encuentre la manera de participar en la comunidad “inmerecida, incondicional y gratuita”” (AL 297).
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  1. ¿Qué significa discernir?
El Papa quiere una Iglesia que escucha a la persona que se siente herida. Una Iglesia que discierna en cada situación y evite los juicios (AL 296). Por eso, no hay recetas o trucos. Es una búsqueda humilde y sincera de la voluntad de Dios.
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  1. ¿Esto significa que hay cambios en la doctrina?
La tradición de la Iglesia no cambia. Ella se propone presentar la verdad y la caridad del Evangelio. Jesús tuvo misericordia con los pecadores y comía con ellos.
  1. ¿Qué pasa con los homosexuales? 
La Iglesia pide respeto y dignidad para ellos. No cambia la enseñanza. Así, condena toda injusta discriminación, agresión o violencia. Una atención a las familias que tienen en su interior personas con tendencia homosexual. Y se confirma, el matrimonio indisoluble es entre hombre y mujer (AL 251).
  1. ¿Y las personas qué no están casadas? 
El documento también se dirige a padres y madres solos, viudas y viudos, hombres y mujeres solteras. Todo el mundo es un hijo o una hija; todo el mundo tiene una historia familiar; todos han probado la alegría de la familia; Todos conocen a alguien que ha pasado situaciones difíciles y dolorosas.
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  1. ¿Tener muchos o pocos hijos?
El tercer capitulo está dedicado a algunos elementos esenciales de la enseñanza de la Iglesia a cerca del matrimonio y la familia. La respuesta: Humanae Vitae y paternidad responsable (AL 68). Son los esposos en diálogo y abiertos a la voluntad de Dios los que toman la decisión (AL 222).

9 ¿Cuál es el mayor desafío de Amoris laetitia?
El mayor reto es que se lea sin prisas y se ponga en práctica. Nos invita a ser comprensivos frente a situaciones complejas y dolorosas. El Papa Francisco quiere compasión y no juicios. Amor por los frágiles y descubrir la fuerza de la ternura (AL 308).
Además explica: “Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas” (AL 307).
 En suma, “La alegría del amor” no es una lista de reglas o condenas. Una rápida lectura de sus contenidos nos confirma que cuando el papa Francisco habla de “trabajo artesanal”, lo hace en referencia a la riqueza y la complejidad de las relaciones familiares.
Es un documento de esperanza y de amor a la familia como signo de misericordia.
¡Buena lectura!
(Proyecto Gráfico: A. Scorzoni)

lunes, 25 de abril de 2016

¿Sabes cuáles son los 10 consejos del Papa Francisco para el matrimonio? Tienes la oportunidad de comprar la exhortación en papel gracias a Ediciones Palabra


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Acaba de ver la luz la exhortación apostólica Amoris laetitia (La alegría del amor), el texto en el que el Papa recoge las conclusiones de la reflexión de la Iglesia sobre la vida en familia. En él se habla de matrimonio y de hijos, de crisis, de educación y, sobre todo, de alegría.
Siguiendo el esquema que propone san Pablo a los Corintios (I Co 13.4-7), repasa las claves para cuidar bien del matrimonio, que es la base imprescindible para cuidar de la familia (puntos 90 al 150):
1. Paciencia: “Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos. El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad. (…) El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente al que yo desearía”.
2.  Actitud de servicio: “La paciencia nombrada en primer lugar no es una postura totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad, por una reacción dinámica y creativa ante los demás. Indica que el amor beneficia y promueve a los demás. Por eso se traduce como servicial”.
3. Sanando la envida: “El verdadero amor valora los logros ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida”.
4. Sin hacer alarde ni agrandarse: “Quien ama, no sólo evita hablar demasiado de sí mismo, sino que además, porque está centrado en los demás, sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro”.
5. Desprendimiento: “Hay que evitar darle prioridad al amor a sí mismo como si fuera más noble que el don de sí a los demás. (…) El amor puede ir más allá de la justicia y desbordarse gratis, sin esperar nada a cambio.
6. Sin violencia interior: Es decir, sin “una reacción interior de indignación provocada por algo externo. SE trata de una violencia interna, de una irritación no manifiesta que nos coloca a la defensiva ante los otros, como si fueran enemigos molestos que hay que evitar. Alimentar esa agresividad íntima no sirve para nada. Solo nos enferma y termina aislándonos. La indignación es sana cuando nos lleva a reaccionar ante una grave injusticia, pero es dañina cuando tiende a impregnar todas nuestras actitudes ante los otros”.
7. Perdón: “Si permitimos que un mal sentimiento penetre en nuestras entrañas, dejamos lugar a ese rencor que se añeja en el corazón. (…) La tendencia suele ser la de buscar más y más culpas, la de imaginar más y más maldad, la de suponer todo tipo de malas intenciones, y así el rencor va creciendo y se arraiga. De ese modo, cualquier error o caída del cónyuge puede dañar el vínculo amoroso y la estabilidad familiar. El problema es que a veces se le da a todo la misma gravedad, con el riesgo de volverse crueles ante cualquier error ajeno. La justa reivindicación de los propios derechos se convierte en una persistente y constante sed de venganza más que en una sana defensa de la propia dignidad”.
8. Disculpar todo: “Los esposos que se aman y se pertenecen, hablan bien el uno del otro, intentan mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de sus debilidades y errores. En todo caso, guardan silencio para no dañar su imagen. (…) No es la ingenuidad de quien pretende no ver las dificultades y los puntos débiles del otro, sino la amplitud de miras de quien coloca esas debilidades y errores en su contexto”.
9. Confía: “La confianza hace posible una relación de libertad. No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. Esa libertad (…) permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado y sin horizontes. (…) Al mismo tiempo, hace posible la sinceridad y la transparencia, porque cuando uno sabe que los demás confían en él y valoran la bondad básica de su ser, entonces sí se muestra tal cual es, sin ocultamientos”.
10. Espera: “Siempre espera que sea posible una maduración, un sorpresivo brote de belleza, que las potencialidades más ocultas de su ser germinen algún día. No significa que todo vaya a cambiar en esta vida. Implica aceptar que algunas cosas no sucedan como uno desea, sino que quizás Dios escriba derecho con las líneas torcidas de una persona y saque algún bien de los males que ella no logre superar en esta tierra”.
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martes, 12 de abril de 2016

‘Para una lectura de la Amoris laetitia…’

Reflexión de P. Jesús Villagrasa, LC, rector del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, sobre la exhortación apostólica post-sinodal.

Cientos de periodistas en la Exhortación post-sinodal
(ZENIT – Roma).-  Ya está. Papa Francisco ha puesto en nuestras manos la exhortación apostólica Amoris laetitia (AL), “La alegría del amor: Sobre el amor en la familia”, que recoge el fruto de los Sínodos celebrados en 2014 y 2015.
Una viñeta del humor de Chiri en el semanario Alfa y Omega se está verificando: “¿Lo veis? El Papa nos da la razón? – dice un señor; “¡De eso nada! Reafirma nuestra posición” – dice el interlocutor. “Pero si el Papa aún no ha empezado a hablar” – comenta sorprendido un prelado vaticano. “Da igual… Estamos entrenando”. Los debates y contrastes en la prensa parecen ajenos a que el Papa haya dicho algo o no. Por eso, en este momento, quizás lo más importante sea disponernos y orientarnos a una lectura atenta de esta exhortación… antes de empezar a comentar los contenidos. De hecho Papa Francisco nos ofrece alguna orientaciones en los siete primeros números de AL.
Intención del autor… Lo primero que busca el lector e intérprete de un texto es la intención del autor, para conocerla y respetarla, antes de juzgar el contenido. En nuestro caso esta intención es explícita: no quiere pronunciarse para resolver cuestiones debatidas por teólogos: “no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales” (AL 3). Sí quiere librar a los pastores y a los files de posiciones extremas inaceptables, como son “un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación” y la pretensión de “resolver todo aplicando normativas generales o derivando conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas” (AL 2). Mal leerá el texto quien, atrincherado en alguna de estas posiciones, busque frases de la exhortación para lanzarlas como armas arrojadizas al contrincante. Ya dijo en su momento Hans Urs von Balthasar que para algunos teólogos el Evangelio se había convertido en una cantera de la cual extraer piedras para arrojar en los debates teológicos. Si eso pasa con el Evangelio… Papa Francisco ha querido recoger “los aportes de los dos recientes Sínodos sobre la familia, agregando otras consideraciones que puedan orientar la reflexión, el diálogo o la praxis pastoral y, a la vez, ofrezcan aliento, estímulo y ayuda a las familias en su entrega y en sus dificultades” (AL 4). La mirada del lector no debe dirigirse a las posiciones de teólogos y pastoralistas, sino a los matrimonios, a la vida de las familias que se esfuerzan por vivir su vocación en un difícil y complejo contexto social y eclesial.
… y división del texto: Los comentaristas medievales de textos antiguos solían anteponer a su comentario una división del texto en partes y secciones ordinariamente ausente en el texto comentado. Era la forma más segura para captar la intención del autor y suponía un conocimiento profundo de todo el texto. El Papa nos ahorra esta fatiga y, al mismo tiempo, nos previene de la “tentación universal” de ir directamente a las orientaciones pastorales que iluminen las decisiones que habría que tomar en situaciones problemáticas muy complejos que son tal vez las que más interesan a los medios de comunicación y a muchas personas, familias y pastores. Antes de llegar a esos temas (tratados en el capítulo 8) hay que realizar un camino con etapas (capítulos) que tienen finalidades muy precisas y que el Papa expone en el n. 6: “En el desarrollo del texto, comenzaré con una apertura inspirada en las Sagradas Escrituras, que otorgue un tono adecuado [cap. 1]. A partir de allí, consideraré la situación actual de las familias en orden a mantener los pies en la tierra [cap. 2]. Después recordaré algunas cuestiones elementales de la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia [cap. 3], para dar lugar así a los dos capítulos centrales, dedicados al amor [cap. 5-6]. A continuación destacaré algunos caminos pastorales que nos orienten a construir hogares sólidos y fecundos según el plan de Dios [cap. 6], y dedicaré un capítulo a la educación de los hijos [cap. 7]. Luego me detendré en una invitación a la misericordia y al discernimiento pastoral ante situaciones que no responden plenamente a lo que el Señor nos propone [cap. 8], y por último plantearé breves líneas de espiritualidad familiar [cap. 9]”.
¿Cómo leer la exhortación? “No recomiendo una lectura general apresurada” (7), que es la tentación de quien hojea el texto en busca de novedades. Los fieles tenemos a nuestra disposición el fruto maduro de una reflexión amplia y rica realizada por dos sínodos y presentada a la consideración del Santo Padre. Expresión de aprecio teórico y práctico por este texto pontificio, será seguir estos consejos: primero, profundizar “pacientemente parte por parte” (7), haciéndolo objeto de calmado estudio y honda reflexión. Segundo, hacer de este texto un vademecum para la vida, donde cada uno busque “lo que pueda necesitar en cada circunstancia concreta” (7).
Continuidad. Como ya pasó con los textos conciliares, quizás haya quien diga que el texto no recoge el espíritu de unos sínodos presuntamente más ‘progresistas’ o que no es fiel a la tradición… Con la perspectiva de la experiencia de años pasados podemos parafrasear lo que el cardenal Ratzinger decía del Concilio. La mejor herencia del Sínodo es este texto, rectamente interpretado en la continuidad con el magisterio precedente. Papa Francisco parece querer subrayarlo por la profusión de citas las relaciones sinodales y de sus dos predecesores: San Juan Pablo II y su Familiaris consortio y Benedicto XVI y su encíclica Deus Caritas est, entre otros documentos.
Una provocación: En la presentación a la prensa de la exhortación apostólica se ha subrayado que el lenguaje de Papa Francisco es claro, sencillo, concreto. No lo dudo. Pero me gustaría que el lector se dejara provocar por unas reflexiones de Etienne Gilson en su obra “El filósofo y la teología”, ante la constatación de que rara vez los filósofos se animaban a leer unas encíclicas pontificias que les resultaban difíciles. Estoy convencido de que las cautelas de Gilson siguen siendo válidas y que estos textos requieren una lectura reflexiva muy atenta, para captar el valor de cada frase en el contexto global de la exhortación, el valor de algunos silencios, y como diría Gilson, la precisión de algunas imprecisiones. Aunque los motivos de la dificultad de la lectura sean otros, este texto de Gilson resulta pertinente: “La dificultad no proviene de que estén escritas en un latín de cancillería florido de elegancias humanísticas, sino más bien de que no siempre se deja captar fácilmente el sentido de la doctrina. Entonces se aborda el problema de traducirlas, y, al intentarlo, se acaba por comprender al menos la razón de ser de su estilo. No se puede reemplazar las palabras de este latín pontificio por otras tomadas de una cualquiera de las grandes lenguas literarias modernas, y menos aún desarticular estas frases para articularlas de otra forma, sin darse cuenta inmediatamente de que, por cuidadosamente que se haga, el original pierde su fuerza a lo largo de la operación, y no sólo su fuerza, sino también precisión, que aún no es lo más grave, pues la verdadera dificultad, conocidísima por los que intentan la prueba, está en respetar exactamente lo que podría llamarse, sin caer en paradoja alguna, la precisión de sus imprecisiones. La precisión sabiamente calculada de sus imprecisiones voluntarias. Cuántas veces no se piensa, después de madura reflexión, que se sabe lo que, respecto a tal punto preciso, quiere decir la encíclica, pero no lo dice exactamente, y sin duda tiene sus razones para detener en determinados umbrales la determinación más precisa de un pensamiento preocupado por permanecer siempre abierto, presto a acoger las posibles novedades”. Gilson concluye pidiendo a los filósofos cristianos que, además de hacer cursos de teología, se animen a frecuentar alguna universidad pontificia en la que les enseñen a leer los documentos pontificios. Como rector de una universidad pontificia ciertamente renuevo esa invitación, aunque más modestamente me limito a invitar a los pastores y a los fieles – a ellos va dirigida Amoris laetitia – a leer con calma y profundidad este esperadísimo texto sobre una cuestión vital para las personas, las familias, la sociedad y la Iglesia: “el amor en la familia”

viernes, 8 de abril de 2016

9 claves para leer la exhortación de Papa Francisco “La alegría del amor” En el esperado texto, el Pontífice invita a tener los brazos abiertos a los que sufren

En Amoris laetitia (AL), La alegría del amor: Sobre el amor en la familia, exhortación publicada hoy viernes 8 de abril por el Vaticano en medio de inmensa expectativa y luego de dos sínodos sobre la familia convocados en el 2014 y en el 2015, el papa Francisco invita a comprender, acompañar, integrar y tener brazos abiertos para los que sufren (AL 312).
En este esperadísimo documento pastoral, sale a relucir el ‘Papa párroco’, que abre las puertas del templo de la misericordia a todos. En efecto, ¿quién no es un hijo, hermano, o en su caso, padre o madre, abuelo o abuela, sin importar la situación o lo alejado que se pueda sentir de la Iglesia?
Se trata de un denso himno al amor que mezcla tradición y arrojo evangélico para poner la antorcha, en tiempos oscuros, en la belleza de la vida familiar, pero siempre con una visión esperanzadora en la construcción de un mundo “donde nadie se sienta solo” (AL 321), y conciliadora, porque al final la familia es el sueño de Dios.
Los simpatizantes de una postura u otra, antes de lanzar críticas gratuitas, tienen por delante un arduo trabajo de “discernimiento” (palabra clave de este texto), ya que recoge los resultados de dos sínodos, cuyas relaciones conclusivas son largamente citadas, junto a los documentos y enseñanzas de sus predecesores y a las catequesis sobre la familiadel mismo Francisco.
En este sentido, el Papa escribe que “no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones del magisterio”. Francisco no se presenta como un pontífice con la varita mágica.
A continuación, hemos elegido 9 cuestiones clavede la exhortación del papa Francisco La alegría del amor. Lógicamente, no tenemos la pretensión de abarcar todos los temas, además porque impresiona por su amplitud. Esta se subdivide en 9 capítulos, más de 300 párrafos y 270 páginas.

Para acceder al documento en español hacer clic aquí


 En la introducción, el mismo Pontífice invita a una lectura meditada y sin prisa para que las personas presten atención a lo que más corresponde a sus necesidades específicas.

La exhortación Evangelii Gaudium y la encíclica Laudato Sí eran documentos más a una voz: la del papa Francisco. En este hay un concierto pastoral, con un único director de orquesta.
  1. ¿A quién se dirige el Papa con La Alegría del amor? 
A todos los católicos y sus pastores. La Iglesia hace un esfuerzo para estar cerca de las parejas casadas, los padres de familia en la educación de sus hijos. En el capítulo primero pone el acento en el Evangelio. La Biblia “está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares” (AL 8). La familia no es un ideal sino un “trabajo artesanal” (AL 16).
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  1. ¿Qué pasó con la comunión a los divorciados vueltos a casar?
No hay recetas es el mensaje concertado del Papa ¿Por qué? Cada caso es único y merece una atención personalizada.
Los divorciados vueltos a casar y las parejas que conviven sin casarse son invitados a la Iglesia, a entrar en diálogo con el párroco y el respectivo obispo. En un proceso de toma de decisiones en conciencia y caso por caso.
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  1. Entonces ¿cuál es la novedad?
Se trata de atender la vocación de la familia en tiempos difíciles. Una apertura más a la fragilidad.
Atención al octavo capitulo que es el más novedoso por tratar la misericordia y al discernimiento pastoral frente a situaciones “irregulares” o “complejas” (AL 298). Aquí, se presenta la necesaria gradualidad en la pastoral, la importancia del discernimiento, las normas y las circunstancias.
El Papa habla de la “lógica de la misericordia pastoral” y pide “evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones” (AL 296). Y habla de que cada persona encuentre la manera de participar en la comunidad “inmerecida, incondicional y gratuita”” (AL 297).
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  1. ¿Qué significa discernir?
El Papa quiere una Iglesia que escucha a la persona que se siente herida. Una Iglesia que discierna en cada situación y evite los juicios (AL 296). Por eso, no hay recetas o trucos. Es una búsqueda humilde y sincera de la voluntad de Dios.
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  1. ¿Esto significa que hay cambios en la doctrina?
La tradición de la Iglesia no cambia. Ella se propone presentar la verdad y la caridad del Evangelio. Jesús tuvo misericordia con los pecadores y comía con ellos.
  1. ¿Qué pasa con los homosexuales? 
La Iglesia pide respeto y dignidad para ellos. No cambia la enseñanza. Así, condena toda injusta discriminación, agresión o violencia. Una atención a las familias que tienen en su interior personas con tendencia homosexual. Y se confirma, el matrimonio indisoluble es entre hombre y mujer (AL 251).
  1. ¿Y las personas qué no están casadas? 
El documento también se dirige a padres y madres solos, viudas y viudos, hombres y mujeres solteras. Todo el mundo es un hijo o una hija; todo el mundo tiene una historia familiar; todos han probado la alegría de la familia; Todos conocen a alguien que ha pasado situaciones difíciles y dolorosas.
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  1. ¿Tener muchos o pocos hijos?
El tercer capitulo está dedicado a algunos elementos esenciales de la enseñanza de la Iglesia a cerca del matrimonio y la familia. La respuesta: Humanae Vitae y paternidad responsable (AL 68). Son los esposos en diálogo y abiertos a la voluntad de Dios los que toman la decisión (AL 222).
9 ¿Cuál es el mayor desafío de Amoris laetitia?
El mayor reto es que se lea sin prisas y se ponga en práctica. Nos invita a ser comprensivos frente a situaciones complejas y dolorosas. El Papa Francisco quiere compasión y no juicios. Amor por los frágiles y descubrir la fuerza de la ternura (AL 308).
Además explica: “Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así prevenir las rupturas” (AL 307).
 En suma, “La alegría del amor” no es una lista de reglas o condenas. Una rápida lectura de sus contenidos nos confirma que cuando el papa Francisco habla de “trabajo artesanal”, lo hace en referencia a la riqueza y la complejidad de las relaciones familiares.
Es un documento de esperanza y de amor a la familia como signo de misericordia.
¡Buena lectura!
(Proyecto Gráfico: A. Scorzoni)

Exhortación apostólica Amoris Laetitia Texto completo

Publicamos a continuación el texto completo de la exhortación apostólica postsinodal “Amoris Laetitia” (La alegría del amor) publicada por el Papa Francisco como conclusión de los dos sínodos de obispos sobre la familia.