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lunes, 20 de marzo de 2017

Cómo rezarle a san José según las carmelitas


"Te pido que escuches las oraciones de todos cuantos me han pedido que rece por ellos..."

Asistir un domingo a un Carmelo para compartir una Eucaristía con unas hermanas carmelitas es una experiencia que todo cristiano tendría que vivir.
En el altar confluyen tanto el espacio reservado para las religiosas como la nave central a la que asisten el resto de los fieles. No suele haber contacto visual durante la Misa, pero hay unidad entre los dos grandes grupos. No sólo por los cantos y por el clima de oración que las hermanas instauran, sino también por la bellísima y espontánea comunicación que pueden establecer con tan solo una sonrisa cuando alguien se acerca a comulgar y acaso espíe de reojo a las contemplativas.
Es habitual en muchos Carmelos que tras la Misa las hermanas reciban el saludo y sobre todo pedidos de oraciones de quienes fueron hasta allí. Ocurrió en el Carmelo de San Carlos de Bariloche, ubicado sobre la avenida Rafael Bustillo. A un lado de esta troncal avenida, el imponente lago Nahuel Huapi. Al otro, el Carmelo. Es zona tradicionalmente salesiana, y de hecho la Obra de Don Bosco posee allí una gran casa que durante las temporadas aloja a familias que desean descansar al pie de los Andes en esta bella ciudad.
Las hermanas habían estado charlando, acariciando niños a través de la reja, sonriendo a familias, a señoras mayores. Al final de cada contacto cerraban los ojos y decían: “A ver, tu nombre es Ester, y vamos a rezar por la salud de tu hija Justina”. “Exacto hermana”, se le respondía del otro lado.
Cuando llegaron a esta familia y conversaron, e identificaron el pedido especial por trabajo, las dos hermanas que estaban escuchando inmediatamente se irguieron, como en los dibujos animados cuando se prende la lamparita, y dijeron al matrimonio. “Para el trabajo, san José”, y fueron corriendo (literalmente) a buscar un pequeño ejemplar de una oración de 30 días al padre adoptivo de Jesús.
Si bien la lista de oración que se llevaron las hermanas fue amplia, como siempre, la familia sintió que era todo un honor que estas religiosas compartieran y se comprometan a pedir por esta intención particular a san José, de quien santa Teresa decía: “No me acuerdo hasta hoy de haberle suplicado nada que no me lo haya concedido”.
En un extracto de la bellísima oración, se pide la intercesión del santo de la siguiente manera:
Durante treinta años cuidaste, celosa y amorosamente al Hijo de Dios, por eso ahora, por treinta días, te pediré que ese mismo cuidado lo tengas por mí.
  • Te lo pido por la infinita bondad del Padre, que quiso que su Hijo naciera y creciera de familia humana.
  • Te lo pido por el dolor que sentiste cuando, tentado en la esperanza, quisiste abandonar a María, nuestra Madre del Cielo.
  • Te lo pido por la angustia que sentiste al llevar a tu Esposa, Sagrario de Dios en la Tierra, a dar a luz en un pesebre.
  • Te lo pido por el temor confiado que pasó por tu corazón cuando el Niño Jesús fue sentenciado a muerte.
  • Te lo pido por la preocupación y perplejidad con que fuiste amorosamente buscando, durante tres días, a Jesús que estaba enseñando en el Templo.
  • Te lo pido por la confianza desasida en el Padre, cuando mirabas las manos que trabajaban la madera y un día serían atravesadas por el clavo.
  • Te lo pido por esos momentos dulces e imborrables, en los que tu Hijo adoptivo te abrazaba buscando tu cariño paternal.
  • Te lo pido por tu sereno caminar hacia el Cielo, donde esperaste la llegada de María y Jesús.
  • Te lo pido por tu alegría infinita al ver a tu Hijo adoptivo sentado en la Gloria de Dios.
“Querido padre san José: Seguro de ser escuchado por tu amor por nosotros, dejo en tu corazón, lleno de esperanza para que presentes a tu Hijo esta Gracia que necesito. Te pido que escuches las oraciones de todos cuantos me han pedido que rece por ellos y dales todo lo que necesitan y les conviene. Querido padre san José, ruega para que cada uno de nosotros seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.”

sábado, 16 de julio de 2016



16 de julio: Fiesta de la Virgen del Carmen, la más bella flor del jardín de Dios
Según la tradición, un 16 de julio de 1251, San Simón Stock, superior en ese entonces de los Carmelitas, se encontraba en profunda oración rogando por sus religiosos perseguidos cuando la Virgen se le apareció con el hábito de la Orden en la mano y le entregó el escapulario.
Tiempo después la devoción a la Virgen del Carmen fue floreciendo y la espiritualidad carmelita se extendió por varios lugares del mundo.
La Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, que se celebra cada 16 de julio, es además símbolo del encuentro entre la Antigua y la Nueva Alianza porque fue en el monte Carmelo (que en vocablo hebreo significa jardín) donde el profeta Elías defendió la fe del pueblo escogido contra los paganos.
Se dice que Elías y Eliseo permanecieron en el Monte Carmelo y con sus discípulos vivieron de manera contemplativa, como eremitas en oración. A mediados del siglo XII de nuestra era, San Bertolo fundó la ermita de la Orden del Carmelo y varios sacerdotes latinos fueron a vivir al Carmelo como eremitas.
Por el 1205 San Alberto, patriarca de Jerusalén, entregó a los eremitas del Carmelo una regla de vida, que fue aprobada por el Papa Honorio III en 1226. Ellos tenían la misión de vivir en la forma de Elías y de María Santísima, a quien veneraban como la Virgen del Carmen.
En el Siglo XIII, el Papa Inocencio IV concedió a los carmelitas el privilegio de ser incluidos entre las órdenes mendicantes junto con los franciscanos y dominicos. Los carmelitas han pasado por algunas reformas, siendo la más grande la que hicieran Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. A través de los siglos esta espiritualidad ha dado muchos santos a la Iglesia.
Más información en los siguientes enlaces:

viernes, 15 de julio de 2016

12 claves para usar el escapulario de la Virgen del Carmen, Por Abel Camasca


12 claves para usar el escapulario de la Virgen del Carmen

"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales”, decía el Papa Pío XII. Conozca aquí 12 claves que debe conocer quien porta este objeto religioso.
1. No es un amuleto
No es un amuleto ni una garantía automática de salvación o una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana. “Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados? Yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario”, advertía San Claude de la Colombiere.
2. Era un vestido
Escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros” y originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros, usado por los monjes en el trabajo. Los carmelitas lo asumieron como muestra de dedicación especial a la Virgen, buscando imitar su entrega a Cristo y el prójimo.
3.- Es un regalo de la Virgen
Según la tradición, el escapulario, tal como se conoce ahora, fue dado por la misma Virgen María a San Simón Stock el 16 de julio de 1251. La Madre de Dios le dijo: “debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”. Más adelante la Iglesia extendió este escapulario a los laicos.
4. Es un mini hábito
Es como un hábito carmelita en miniatura que todos los devotos pueden portar como muestra de su consagración a la Virgen. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café. Una se pone sobre el pecho y la otra sobre la espalda y se suele usar bajo la ropa.
5. Es uniforme de servicio
San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia, decía: "así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios".
6. Tiene tres significados
El amor y la protección maternal de María, la pertenencia a María y el suave yugo de Cristo que ella nos ayuda a llevar.
7. Es un sacramental
Es reconocido por la Iglesia como un sacramental. Es decir, un signo que ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. El escapulario no comunica gracias como lo hacen los Sacramentos, sino que dispone al amor del Señor y al arrepentimiento si se recibe con devoción.
8. Puede ser dado a un no católico
Cierto día le llevaron a San Stock un anciano moribundo, quien al recobrar el conocimiento le dijo al Santo que no era católico, que usaba el escapulario como promesa a sus amigos y que rezaba una Ave María diariamente. Antes de morir recibió el bautismo y la Unción de los enfermos.
9. Fue visto en una aparición de Fátima
Lucía, la vidente de la Virgen de Fátima reportó que en la última aparición (Octubre de 1917) María se apareció con el hábito carmelita y el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. Asimismo pidió que los que se consagren a ella lo usen como signo de dicha consagración.
10. El escapulario que no se dañó
El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario y 600 años después, cuando abrieron su tumba, el objeto mariano estaba intacto. Algo similar pasó con San Alfonso María de Ligorio. San Juan Bosco y San Juan Pablo II también lo usaban y San Pedro Claver investía con el Escapulario a los que convertía y preparaba.
11. Cualquiera no lo puede imponer
La imposición del escapulario se debe hacer preferentemente en comunidad y que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual y de compromiso con la Virgen. El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote y puesto sobre el devoto con la siguiente oración.
"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna".
12. Solo se bendice el primero que recibes
Cuando se bendice el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores. Los ya gastados, si fueron bendecidos, no se deben echar a la basura, sino que se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.
Todo sobre la Fiesta de la Virgen del Carmen en los siguientes enlaces: