miércoles, 18 de marzo de 2020

Segunda charla de reflexión cuaresmal a cargo del diácono permanente, Celso González

Charlas cuaresmales. Clica en el enlace.

Necesitamos la paternidad amorosa y fuerte de San José en tiempos difíciles

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Necesitamos la paternidad amorosa, fuerte y el cuidado espiritual de San José para ayudarnos a devolver el orden a nuestros hogares

"Necesitamos confiarnos al cuidado espiritual de San José en este momento tan difícil en el mundo y en la iglesia. Necesitamos su paternidad amorosa y fuerte para ayudarnos a devolver el orden a nuestros hogares", así lo afirmó el padre Donald Calloway, quien cree que el Espíritu Santo quiere llamar la atención de los católicos del mundo entero sobre San José, esposo de María y padre terrenal de Jesús, de una manera importante.

Necesitamos la paternidad amorosa y fuerte de San José.

Hoy en día la Iglesia está lidiando con crisis antropológicas en el mundo. Muchos países están tratando de redefinir el matrimonio, los hombres no entienden lo que significa ser una familia, las mujeres no entienden lo que significa ser una mujer, las tasas de divorcio están en su punto más alto, y las familias se están desmoronando en todas partes.
Necesitamos la paternidad amorosa y fuerte de San José para ayudarnos a devolver el orden a nuestros hogares.
San José también puede enseñarnos grandes lecciones de vida, puedes consultar este artículo que podría interesarte: 5 lecciones de San José para los hombres de hoy

Mirar a San José para obtener respuestas.

El Padre Calloway, está realizando una masiva exhortación a individuos, parejas, grupos, escuelas, parroquias, diócesis y a toda la Iglesia a consagrarse a San José.
En épocas pasadas, siempre que había alguna dificultad en la que la iglesia estaba involucrada, los papas y santos acudían a Nuestra Señora como remedio. Esto sigue siendo necesario para nuestros tiempos también, por supuesto, pero hoy en día cuando tantas familias carecen de un padre, los escándalos entre el clero - nuestros padres espirituales - se han producido en la iglesia, tenemos que mirar a San José para obtener respuestas”.

Si quieres saber además las 5 cosas que un padre de familia puede aprender de San José, deberías colocar a este artículo entre tus favortios.
En su nuevo libro: "Consagración a San José: Las maravillas de nuestro padre espiritual", publicado por Marian Press, el Padre Calloway describe un período de preparación de 33 días en la Parte 1, incluye varias lecturas sobre las "maravillas de nuestro padre espiritual" en la Parte 2 y varias oraciones a San José en la Parte 3. Al respecto de su libro, el Padre Calloway afirma:
"Todo lo que se necesita para un programa individual y de grupo está contenido en un solo libro. No hay manuales adicionales, libros de trabajo, libros de oraciones o videos".
El Padre Calloway, que es vicario provincial de su orden en los Estados Unidos, los Padres Marianos de la Inmaculada Concepción, expresó a la Agencia Católica de Noticias (Catholic News Service) que la demanda de su libro está "fuera de serie", con 40.000 ejemplares vendidos en seis semanas; se están imprimiendo 80.000 más. Las traducciones al español, francés y polaco "están en marcha" y ha recibido solicitudes de versiones en italiano y árabe. Con relación a esto, el Padre Calloway, exaltado, indicó:
"¡Todo por San José! ¡Algo muy grande está sucediendo!"
El Padre Calloway también tiene un sitio web:
Posee además una serie de 33 partes de videos de un minuto lanzados en YouTube el 16 de febrero.

Buscar a San José en estos tiempos.

Y hay más. Hasta la fecha, al menos tres obispos de EE.UU. han declarado un Año de San José para sus diócesis para este año: El Obispo Peter J. Jugis de Charlotte, Carolina del Norte; el Obispo David L. Ricken de Green Bay, Wisconsin; y el Obispo J. Douglas Deshotel de Lafayette, Louisiana.
Por todas estas razones cree que el Espíritu Santo quiere que los católicos se centren en San José. "Esto se está extendiendo como un incendio forestal", comentó el padre Calloway, que vive en Steubenville, Ohio.
El Padre Calloway que los católicos sólo tienen que considerar los muchos títulos que tiene San José para ver por qué es el modelo a seguir en estos tiempos. San José es el custodio de la Sagrada Familia, por supuesto, pero también se le llama "Pilar de las Familias", "Gloria de la Vida Doméstica", "Guardián de las Vírgenes" y "Terror de los Demonios", dijo el sacerdote.

¿Qué busca la consagración a San José?

Todavía es poco apreciado porque la mayoría de los católicos tienen una impresión equivocada de San José. La mayoría de los católicos piensan que era un hombre viejo y que estuvo casado con otra mujer - con otros niños de ese matrimonio - antes de desposarse con Nuestra Señora. Estas ideas son completamente falsas y nunca han sido la enseñanza de la Iglesia.
Lo que la consagración a San José busca es dar a los fieles una verdadera imagen de San José: un joven, virginal y fuerte esposo y padre.
Este año marca el 150 aniversario de la proclamación del Beato Pío IX de San José como patrón de la Iglesia Universal. El actual Papa tiene una especial devoción al hombre que resucitó a Jesús:
"Amo mucho a San José porque es un hombre fuerte y silencioso" (Papa Francisco)
En 2013, el 19 de marzo, la fiesta de San José, el Papa Francisco celebró la misa de inauguración de su ministerio petrino. En mayo de ese año, por decreto papal, la Congregación Vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos instruyó que el nombre de "San José, Esposo de la Bendita Virgen María", se insertara en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la Misa.
El 13 de noviembre de 1962, San Juan XXIII había insertado el nombre de San José en la primera Plegaria Eucarística, que es el Canon Romano.

Un Año dedicado a San José.

Mi mayor deseo es que el Papa declare un Año de San José para toda la iglesia.
Escribí al Papa Francisco una carta personal el año pasado sobre esto y le fue entregada en mano por un obispo de Argentina. Por lo tanto, sé que él está al tanto de esta petición. ¡Rezemos para que lo haga! Esto sería una gracia extraordinaria para la Iglesia.
Señaló que la hermana carmelita Lucía dos Santos, la visionaria más longeva de las apariciones de Fátima, dijo una vez que la batalla final entre el bien y el mal se librará sobre el matrimonio y la familia. Y esta batalla se libra hoy en día. ¿Qué mejor persona para llamar que nuestro padre espiritual al que se le ha dado el título de "Terror de los demonios"?
El gran San José una vez protegió al niño Jesús de las malas intenciones de Herodes, así que es más que capaz de protegernos en los tiempos difíciles en las que nos encontramos hoy en día.

MISA EN DIRECTO. OBISPADO DE TENERIIFE

Misa Diaria Desde el Santuario del Cristo de La Laguna

Lecturas del Miércoles de la 3ª semana de Cuaresma

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (4,1.5-9):

MOISÉS habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 147,12-13.15-16.19-20

R/. Glorifica al Señor, Jerusalén

V/. Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

V/. Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

V/. Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor

martes, 17 de marzo de 2020

¿Cómo pudo vivir José junto a María sin tener relaciones sexuales?



Su amor a María era tan grande que no echaba en falta manifestaciones sexuales

Puede llegar a ser muy difícil de entender, en la sociedad sexualizada en que vivimos, la castidad del esposo de la Virgen María, José de Nazaret.
¿Puede vivir un hombre joven, casado con una chica de buen ver, su amor a Dios y a su esposa dentro de la castidad que le pidió Dios?
Esas dudas también aparecían la sociedad primitiva, hasta el punto que pintaron a José de Nazaret como un anciano que había perdido el vigor sexual en su cuerpo, porque querían resaltar la virginidad de María.
Sin embargo, leyendo despacio, el Evangelio, especialmente el de Mateo, nos da unos rasgos de José de Nazaret suficientes para entender su castidad y el respeto que tuvo para con la Virgen María
María, la Madre de Jesús, fue siempre Virgen, antes, durante y después del parto. La Iglesia afirma este dogma desde el Credo compuesto por los Apóstoles.
“El concilio de Calcedonia (451), en su profesión de fe, redactada esmeradamente y con contenido definido de modo infalible, afirma que Cristo “en lo últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, (fue) engendrado de María Virgen, Madre de Dios, en cuanto a la humanidad” (DS 301).
Del mismo modo, el tercer concilio de Constantinopla (681) proclama que Jesucristo “nació del Espíritu Santo y de María Virgen, que es propiamente y según verdad madre de Dios, según la humanidad” (DS 555).
Otros concilios ecuménicos (Constantinopolitano II, Lateranense IV y Lugdunense II) declaran a María “siempre virgen”, subrayando su virginidad perpetua (cf. DS 423, 801 y 852).
El Concilio Vaticano II ha recogido esas afirmaciones, destacando el hecho de que María, “por su fe y su obediencia, engendró en la tierra al Hijo mismo del Padre, ciertamente sin conocer varón, cubierta con la sombra del Espíritu Santo” (Lumen gentium, 63)”. (Catequesis de san Juan Pablo II, el 10 de julio de 1996)
La Iglesia ha considerado siempre como “verdad de fe” la virginidad de María, y en consecuencia también la castidad total de su esposo, José.
 Te puede interesar: ¿María de Nazaret fue virgen?

¿Cómo pudo vivir José al lado de su esposa sin consumar el matrimonio?

La explicación la encontramos en el mismo momento en que José abrazó su vocación de acoger a su esposa y mantenerla virgen, porque “lo que en Ella había era obra del Espíritu Santo”, como le anunció el ángel en sueños (Mt, 1, 18-25).
Dice Mateo que José era un “hombre justo”, es decir, según el significado de la época, era un hombre santo. Por eso, al conocer que estaba María encinta “no quería difamarla” (Mt, 1, 19).
Según la Ley (Dt 22, 20-29), José podía repudiar a su mujer, pero como sabía que era una joven santa, decidió dejarla en secreto (Mt. 1, 19). La ley de Moisés (Ibidem) condenaba a la lapidación a la mujer virgen que había roto su compromiso como esposa.
Mucho debió sufrir José al no entender por qué y cómo estaba su mujer encinta sin haber convivido antes.
Y también la Virgen María sufrió, porque nada podía decir a su esposo, pues el arcángel Gabriel no se lo había autorizado (solo le autorizó a hablar con su prima Isabel).
Ella esperaría que José tuviera una revelación del Señor, pues “para Dios no hay nada imposible” (Mt, 19, 26).
Por esta razón, y mientras tenía estas cavilaciones (Mt, 1, 20-23), se le apareció un ángel del Señor y le comunicó: “No temas recibir a María tu esposa, pues lo concebido en ella es obra del Espíritu Santo”.
Y se acordó José de la profecía que decía: “He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz a un hijo y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros”.
Nadie puede dudar de la fidelidad de José a su vocación, hacia María y hacia Jesús. Él aceptó lo que le pidió Dios a través del ángel, con todas sus consecuencias: “José hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado” (Mat 1, 24).
Y tras este sueño, José vio la luz, entendió que Dios le pedía que conviviera con María, respetando su virginidad y ayudando nada menos que al crecimiento de Jesús, el Hijo de Dios.
Tuvo que trabajar duro para sacar adelante a su familia, en Belén, en Egipto y en Nazaret. Y se santificó trabajando.

Tras la revelación del ángel, y por la gracia especial que recibió de Dios, como ocurre con toda vocación divina, se abrazó a lo que Dios le pidió.
La castidad de José expresa que la “pureza nace del amor”. Dice san Josemaría Escrivá: “Quien no sea capaz de entender un amor así, sabe muy poco de lo que es el verdadero amor, y desconoce por entero el sentido cristiano de la castidad” (Homilía “En el taller de José”, Es Cristo que pasa, n.40).
Es normal que José abrazara esta vocación que era el final de una fuerte pesadilla: por fin conoció qué quería Dios de él. Y con todo su cariño, su amor y su alegría, se entregó a esa vocación divina.
Su amor a María era tan grande que no echaba en falta manifestaciones sexuales para este amor de esposo fundado en el amor a Dios y a su Hijo Jesucristo.

En aquella época no estaba muy bien visto que la mujer permaneciera virgen, pues lo más importante era ser madre y cumplir el mandato divino de “creced y multiplicaos” (Gen. 1, 28).
Tanto es así, que Isabel, la prima de María, le dijo que al esperar un hijo “el Señor se dignó a borrar mi oprobio entre los hombres” (Lc, 1, 25). ¡Era un oprobio, una humillación no tener hijos!
Por todo ello, y por muchas cosas más, san José es patrono de las vocaciones, de las vocaciones especialmente sacerdotales. Es un gran intercesor para las vocaciones, en un momento en que estas son tan importantes para extender el Reino de Dios.
Y es el patrono de las familias, de toda la Iglesia universal, el patrono también de muchas órdenes y congregaciones religiosas, y de muchas instituciones laicales.
El papa Francisco es muy devoto de san José y por eso inició su pontificado -tras su elección el 13 de marzo de hace tres años- el día de san José, el 19 del mismo mes.
Y en la fiesta de san José de 2016, firmó el documento sobre la familia, surgido de los debates de los dos sínodos episcopales del 2014 y del 2015, acordándose también del patrono de las familias, san José.