domingo, 26 de agosto de 2018

Carta del Papa a todos los católicos para afirmar su compromiso de luchar contra los abusos sexuales


"El dolor de las víctimas es también nuestro dolor"

“Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños”.

El dolor de las víctimas es también nuestro dolor

Un crimen, afirma el Papa, que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las víctimas, pero también en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes. Y es que mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado, y como dice Francisco, mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse.
El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso, el Papa pide que se reafirme con urgencia el compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad.

Si un miembro sufre

El Papa recuerda en su carta la noticia hecha a conocer hace algunos días, donde se detalla lo que vivieron mil sobrevivientes, en EEUU, en Pensilvania, todos ellos víctimas del abuso sexual, “de poder y de conciencia en manos de sacerdotes durante aproximadamente setenta años”.  Aun la mayoría de los casos corresponden al pasado, sin embargo, como afirma el Santo Padre en su carta, con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las víctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, así como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas “nunca prescriben”.
El dolor de estas víctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado. Pero su grito, añade el Papa, fue más fuerte que todas las medidas que lo intentaron silenciar o, incluso, que pretendieron resolverlo con decisiones que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad.
El Pontífice expresa que “con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños”.
Y recordó las palabras del entonces cardenal Ratzinger cuando, en el Via Crucis escrito para el Viernes Santo del 2005, se unió al grito de dolor de tantas víctimas y, clamando, decía: «¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! ¡Cuánta soberbia, cuánta autosuficiencia!. Es que, como dijo el Cardenal Ratzinger entonces, “la traición de los discípulos, la recepción indigna de su Cuerpo y de su Sangre, es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el corazón. No nos queda más que gritarle desde lo profundo del alma: Kyrie, eleison – Señor, sálvanos (cf. Mt 8,25)” (Novena Estación).

Perdón por los pecados propios y ajenos

Por último, el Papa afirma que donde existe el clericalismo, es donde más se ven “estas conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia”. Esta actitud «no solo anula la personalidad de los cristianos, sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal que el Espíritu Santo puso en el corazón de nuestra gente».
El clericalismo, favorecido sea por los propios sacerdotes como por los laicos, dijo, genera una escisión en el cuerpo eclesial que beneficia y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos. Decir no al abuso, es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo.
“Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pidamos perdón por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado, afirma el Pontífice, nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión.
«Si un miembro sufre, todos sufren con él», nos decía san Pablo. Por medio de la actitud orante y penitencial, añade, podremos entrar en sintonía personal y comunitaria con esta exhortación para que crezca entre nosotros el don de la compasión, de la justicia, de la prevención y reparación. Que el Espíritu Santo nos dé la gracia de la conversión y la unción interior para poder expresar, ante estos crímenes de abuso, nuestra compunción y nuestra decisión de luchar con valentía.

Vigésimo primer Domingo del tiempo ordinario

Evangelio según San Juan 6,60-69.

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?".Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza?¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?".Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".

sábado, 25 de agosto de 2018

¿Que la marihuana no hace nada? Miren a mi hijo


"No se habla de los efectos secundarios, y estos son gravísimos"

“La marihuana ha destruido el cerebro de nuestro hijo y de otros muchos. Empezaron a fumar porros a una edad de 12-14 años, en épocas en que se producen grandes cambios en el organismo y en la mente, y deterioraron las neuronas afectando de forma muy negativa a estos chicos. No somos solo los padres los que lo decimos, sino también los médicos”.
Son las palabras de Montserrat Boix, madre de un hijo con graves trastornos mentales, que desde hace 10 días permanece fugado del centro psiquiátrico en que se encontraba cuando salió a fumar y todavía no ha sido localizado.
Boix considera que las instituciones no están actuando de manera correcta ante las graves situaciones de familias con personas con trastornos mentales y afirma que nunca la policía ha localizado a su hijo en las ocasiones en que se ha fugado.
Cree que “estos problemas no están trascendiendo lo suficiente. Parece que tienen más poder en la sociedad y en los medios de comunicación los que proponen el consumo libre de la marihuana”.

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“No se habla de los efectos secundarios, y estos son gravísimos.Son, además, un paso hacia las drogas duras”, lamenta.
Montserrat Boix hizo estas manifestaciones a la Plataforma per la Família Catalunya-ONU, que además de difundir los hechos y los problemas de estas familias prepara unas sesiones sobre el tema de la salud mental en el seno de las familias, en el marco propuesto por la ONU para el presente año de una salud sostenible, con la colaboración de la Diputación de Barcelona (España) y del Consorci de la Zona Franca.
Para Boix, “se habla de la legalización de la marihuana, del cannabis. Si ello significa que se pueda vender en farmacias con receta médica para algún tratamiento, vale, pero si se trata de permitir la venta en la calle, o en cualquier tienda sin más y sin ningún control, lo rechazamos de manera absoluta”.
La madre, angustiada por la situación de su hijo, explicó que no puede entender que “la policía tenga las manos atadas y no haga nada cuando ve que unos chicos están fumando cannabis, lo que se da en muchos lugares, en cualquier esquina”.
“El policía de barrio debería poder intervenir, echarles la bronca, multar, avisar a los padres, de la misma forma que si se bebe alcohol en la calle -sugiere-. Son incomprensibles estas leyes tan permisivas”.
Convivencia muy difícil
Boix expresa su angustia por la situación actual de su hijo, de 27 años, con el que la convivencia resulta muy difícil porque es agresivo, no respeta los horarios de la casa, no toma la medicación para tratar el trastorno que padece, consume droga y a menudo huye de casa. 
No podemos “hacer nada más que esperar a que nuestro hijo vuelva a delinquir para que lo encierren en una prisión y allí vuelva a estar bien tratado. O que lo maten en una riña. Estas personas o acaban en la cárcel o en el cementerio. No hay nada para los enfermos mentales severos, agresivos y que consumen drogas”, dice, asegurando que son muchas las familias en situación similar a la suya.
Denuncia que los políticos se están interesando muy poco por la situación de las familias que tienen alguno de sus miembros con severos problemas de salud mental.
Boix manifiesta que los padres de personas que están en aquella situación deberían poder mantener la patria potestad, que han perdido cuando los hijos enfermos mentales alcanzan la mayoría de edad.
“Ellos no están en condiciones de ejercer la libertad, no tienen criterio para administrarla. Nos encontramos con que se les pregunta a ellos si quieren dar su consentimiento para estar internados, y dicen que no. Los padres no podemos decir nada, pero resulta que luego los problemas son enormes”, explica.
Soluciones
La solución que propone es la creación por parte de las instituciones públicas de centros de salud mental en zonas rurales, de forma que puedan realizar trabajos en el campo, cuidar animales, etcétera pero que no puedan salir de allí.
De hecho, ella misma, junto con su marido, ha creado la productora de yougures Delicias del Berguedà en el intento de que trabajen en ella personas con problemas de salud mental.
Boix recuerda que en España en los años 70 desaparecieron los manicomios para personas con trastornos mentales, pero no se les ha sustituido por otras instituciones adecuadas para su tratamiento, que a la vez protejan al resto de la sociedad.
Y concluye: “Los padres estamos desesperados y nos sentimos impotentes ante esta situación”.

Sábado de la vigésima semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Mateo 23,1-12.

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".

viernes, 24 de agosto de 2018

Fiesta de san Bartolomé, apóstol

Evangelio según San Juan 1,45-51.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez"."¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."