miércoles, 23 de mayo de 2018

¿Por qué morir los viernes antes de las 23:59? (¡si es posible!)


Rosarios, escapularios... breve historia de estos objetos de devoción

Nos exigen tiempo, dedicación y quizás no combinen del todo bien con nuestra ropa, pero ¿cómo no consagrarnos a ellos si nos permiten admirar a Nuestra Señora y a Su Hijo divino hasta el fin de los tiempos?

Porque la Santísima Virgen lo obtiene todo de Dios: la medalla milagrosa

El 27 de noviembre de 1830, Catalina Labouré, religiosa de las Hijas de la Caridad en el número 140 de la rue du Bac, en París, ve a la Virgen María que se le aparece mientras está en oración.
La Virgen se encontraba de pie ante una figura oval, pisaba una serpiente y llevaba anillos de diferentes colores desde los que brotaban rayos de luz.
Alrededor de ella surgieron las palabras: “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”.
La Virgen dijo: “Es la imagen de las gracias que reparto sobre las personas que me las piden”, y para explicar los anillos de los que no surgían rayos, añadió: “Es la imagen de las gracias que han olvidado pedirme”.
Entonces la imagen pareció darse la vuelta, mostrando lo que ahora es el reverso de la medalla: rodeada de doce estrellas, una gran M, inicial de María, coronada con la Cruz. Debajo, dos corazones: el de Jesús, coronado de espinas, y el de María, atravesado por una espada.
Reprodução
Luego, Catalina escuchó la petición de la Santa Madre de Dios de llevar estas imágenes a su confesor para que las acuñara en medallas, puesto que “todos aquellos que la porten recibirán grandes gracias”.
La petición fue aprobada por el arzobispo de París y la medalla no tardó en hacerse extremadamente popular. Este feliz episodio que honra la ciudad de París animó al papa Pío IX a proclamar el 8 de diciembre de 1854 el dogma de la Inmaculada Concepción. 
Exhumado en 1933, el cuerpo incorrupto santa Catalina Labouré yace ahora en un relicario en el altar de la capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, al lado del cuerpo también incorrupto de santa Luisa de Marillac.

Para morir en estado de gracia e ir al cielo, a partir del sábado: el escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo

La palabra escapulario viene del latín scapŭla, espalda. La Santísima Virgen es la Madre de todos los cristianos, y ¿acaso no es la principal tarea de una madre la de proteger la espalda de sus hijos?
Surgido en el siglo VII en la Orden de San Benito, el escapulario se compone de dos trozos de tela que cuelgan de la parte anterior y posterior del cuerpo, unidos a la altura de los hombros con unos cordones o bandas de tela.
Si la llevan religiosos, es más grande y parece una auténtica vestimenta; si la llevan laicos, toma la forma de una especie de collar.
Los dos pedazos de tela del escapulario laico o devocional están bordados, con representaciones del Sagrado Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María, respectivamente.
En 1251 en Cambridge, cuando el carmelita Simón Stock llamaba a la Santa Madre para que ayudara a su Orden oprimida, Ella se le apareció al amanecer rodeada de ángeles y cubierta de luz.
Vistiendo el hábito de la Orden del Carmelo, la Virgen le extiende con su mano una tela de color marrón que es el escapulario de la Orden, mientras le dice a Simón Stock: “Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con este hábito no padecerá el fuego eterno”.
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En 1317, el papa Juan XXII redacta la Bula Sabatina, después de una visión de la Virgen en la que le prometía acudir a liberar las almas del purgatorio al sábado siguiente de su defunción en caso de que, en el momento de su muerte y durante su vida, hubieran llevado fielmente el escapulario de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
El capítulo 38 del Libro de la Vida de santa Teresa de Ávila parece apoyar la efectividad del privilegio sabatino: “Otro fraile de nuestra Orden, harto buen fraile, estaba muy malo y, estando yo en misa un sábado, me dio un recogimiento y vi cómo era muerto y subir al cielo sin entrar en purgatorio. Murió a aquella hora que yo lo vi, según supe después. Yo me espanté de que no había entrado en purgatorio. Entendí que por haber sido fraile que había guardado bien su profesión, le habían aprovechado las Bulas de la Orden para no entrar en purgatorio”. 
Parece ser que desde entonces se extendió la idea de que el sueño de los católicos es morir ¡un viernes a las 23:59!
Monseñor Leo de Goesbriand (1816-1899) hizo un hermoso comentario en relación al escapulario: “Allá donde esté, haga lo que haga, María no puede mirarme sin ver sobre mi cuerpo una prueba de mi devoción hacia Ella”.
Las promesas ligadas a nuestro final último son las más importantes que existen. Llevar el escapulario se asocia habitualmente a la promesa de rezar el rosario todos los días de la vida.

Para la conversión de los pecadores: el escapulario verde

Revelado por la Virgen a la hermana Justina Bisqueyburu, una religiosa que fue testigo de apariciones en 1840 en el mismo convento de la Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en el mencionado número 140 de la calle Bac en París. Este escapulario posibilita la conversión de los pecadores y ha sido objeto de dos aprobaciones sucesivas del papa Pío IX, en 1863 y luego en 1870.
Numerosas conversiones fueron posibles gracias a este escapulario, así que es una buena idea regalar un escapulario verde a un ser querido alejado de Dios, diciéndole simplemente que con él le protegerá la Virgen María.
Aunque los no creyentes refunfuñen mucho en contra de Dios, suelen ser bastante menos impetuosos cuando se trata de la Virgen.
Una vez que el sacramental esté en el bolsillo o en el monedero, la persona que, casi sin darse cuenta, ha dicho que sí a la Santa Virgen el aceptar el escapulario verde, no tardará mucho en ver su corazón convertido.
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Para todas las necesidades de la vida presente y futura: el rosario

150 salmos, 150 preces para san Pedro y 150 Ave Marías para la Santa Madre.
Compuesto de 5 series de 10 cuentas, que representan tradicionalmente los 5 misterios gloriosos, los 5 misterios dolorosos y los 5 misterios gozosos. Desde la Edad Media, el rosario viene siendo considerado como el arma más poderosa de los cristianos.
La práctica nació con la aparición de la Virgen a santo Domingo de Guzmán, por el año 1200, quien le pidió: “Reza mi Salterio y enséñalo a tus hombres. Esta oración nunca fracasará”.
El rezo de 150 avemarías ya era una práctica corriente desde el siglo XI, conocida con el nombre de Salterio de María, pensada para reducir la dificultad de rezar los 150 salmos de la Biblia.

Una práctica requerida regularmente por la Virgen

En 1846 en La Salette-Fallavaux, Francia, la Virgen aparece engalanada con 3 guirnaldas de rosas: las gozosas, dolorosas y gloriosas del rosario. Lo mismo sucedió en Pellevoisin en 1876.
En 1871 en Pontmain, Francia, durante el rezo de un rosario, María se engrandeció y las estrellas se multiplicaron.
En 1858, María se apareció 18 veces con un rosario en la mano.
En 1917 en Fátima, la Santísima Virgen pide 7 veces a los niños que recen el rosario todos los días.
© Jiri Hera / Shutterstock
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Las promesas de la Santa Virgen

  1. Aquellos que me sirvan con gran devoción rezando el Rosario, recibirán grandes gracias.
  2. Prometo mi protección especial y las mayores a aquellos que recen el Rosario.
  3. El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno: destruye los vicios, disminuye los pecados y nos defiende de las herejías.
  4. Hará florecer la virtud y las buenas obras; se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y sus vanidades y los elevará hacia el deseo por las cosas eternas. De esta forma se santificarán las almas.
  5. El alma que se encomiende a mí por el rezo del Rosario no perecerá.
  6. Quien rece el Rosario con devoción y aplique en su vida los santos misterios, jamás será vencido por la desdicha. Dios no lo castigará en Su justicia, no tendrá una muerte violenta; si es justo, permanecerá en la gracia de Dios y tendrá la recompensa de la vida eterna.
  7. Los que sientan verdadera devoción por el Rosario no morirán sin los sacramentos de la Iglesia.
  8. Aquellos que en vida y en la hora de su muerte recen con gran fe el Santo Rosario encontrarán la luz de Dios y la plenitud de Sus gracias; en el momento de la muerte participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
  9. Libraré del purgatorio a los que sean devotos al Rosario.
  10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
  11. Obtendrán todo lo que Me pidan rezando el Rosario.
  12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
  13. Mi Hijo Me ha concedido que todo aquel que se encomiende a Mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la muerte.
  14. Todos aquellos que recen el Rosario son Mis hijos y los hermanos de Mi único Hijo Jesucristo.
  15. La devoción a Mi Rosario es una gran señal de predestinación.
De modo que se conserve una similitud con un canto amoroso, san Luis María Grignion de Montfort aconsejaba en relación a la manera de rezar el rosario:
“Es una lástima ver cómo la mayoría de la gente reza el Rosario.Lo pronuncian con una precipitación sorprendente; incluso se comen parte de las palabras. Nadie querría realizar un cumplido de esta manera tan ridícula, ni al último de los hombres, ¡y creemos que Jesús y María se sentirán honrados así! (…) Después de esto, ¿es de extrañar que las más santas oraciones de la religión cristiana continúen sin casi ningún fruto; o de que, después de miles y miles de Rosarios rezados, no seamos más santos?”.

Miércoles de la séptima semana del tiempo ordinario


Epístola de Santiago 4,13-17. 

Y ustedes, los que ahora dicen: "Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero",
¿saben acaso qué les pasará mañana? Porque su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa.
Digan más bien: "Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello".
Ustedes, en cambio, se glorían presuntuosamente, y esa jactancia es mala.
El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.

Salmo 49(48),2-3.6-7.8-10.11. 
Oigan esto, todos los pueblos;
escuchen, todos los habitantes del mundo:
tanto los humildes como los poderosos,
el rico lo mismo que el pobre.
¿Por qué voy a temer
en los momentos de peligro,

cuando me rodea la maldad de mis opresores,
de esos que confían en sus riquezas
y se jactan de su gran fortuna?
No, nadie puede rescatarse a sí mismo
ni pagar a Dios el precio de su liberación,
el precio de su rescate es demasiado caro,

y todos desaparecerán para siempre.
para poder seguir viviendo eternamente
sin llegar a ver el sepulcro:
Cualquiera ve que mueren los sabios;
necios e ignorantes perecen por igual,
y dejan a otros sus riquezas:


Evangelio según San Marcos 9,38-40. 
Juan le dijo a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros".
Pero Jesús les dijo: "No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. 

martes, 22 de mayo de 2018

Siento el llamado de Dios, pero no estoy segura, ¿qué hago?



El buen Jesús habite en tu alma y tu corazón.
Mientras te escribo escucho esta bella canción.  Te invito a escucharla.

Eres una bella persona, sientes un llamado y temes, te preocupas porque no quieres equivocarte.
Sueles preguntarle: “¿Qué he de hacer, Señor?” (Hechos 22, 10)
Yo también le preguntaba. Una mañana me encontraba frente a Jesús en el sagrario. Y escuché en mi interior esta dulce voz, más allá de lo que un ser humano pueda imaginar. Me decía:
“Escribe, deben saber que los amo”.
En ese momento sentí algo que no podría explicarte, era como un impulso a seguirlo y gastar mi vida haciendo lo que me pedía. Experimenté un gozo sobrenatural que se desbordaba. Era tanto que tenía que compartirlo, darlo a los demás, como hago ahora.
Desde ese momento me fue más sencillo perdonar y amar, esperar, comprender y confiar en Dios.
Abandoné todos mis proyectos y me senté a escribir. Fue una locura. Tenía 4 hijos, una hipoteca, deudas, un sinfín de dificultades. Quise confiar en Dios y decirle: “Aquí estoy para ti”. Y fue lo que hice. Y es lo que aún hago, 14 años después.
Dios no se deja ganar por nadie en generosidad. Hoy tengo más de 100 libros publicados sobre la búsqueda de Dios, la amistad con Jesús, la gracia, el perdón… Y todo es por gracia suya, porque bendice a sus hijos amados.
No temas seguir su llamado. 
No temas amar a Dios sobre todas las cosas
No temas escuchar su voz.
Dios siempre busca a los que parece que no pueden llevar a cabo ninguna misión, mírame a mí, soy el mejor ejemplo.  Qué me iba a imaginar que estaría escribiendo estas palabras.
Hay muchos llamados en la viña del Señor. Yo estoy casado hace 33 años, y tengo 4 hijos. Soy abuelo y escribo. Y busco a Dios, con toda mi alma, para conocerlo y amarlo más.
¿Qué te recomiendo?
1. Debes confiar. Dios primero te da la misión y después te concede las gracias que vas a necesitar para llevarla a cabo.
2. Ve al sagrario. Todos los días. Habla con Jesús.“¿Qué quieres de mí?”, pregúntale. 
Esa fue la pregunta que le hice y su respuesta cambió mi vida para siempre.
3. Un director espiritual es de gran ayuda. Busca un sacerdote que te oriente. Tienen una gran sabiduría, han visto mucho de este mundo.
4. Reza. Pide a Dios discernimiento. He descubierto que rezar es estar en la presencia de Dios.
5. Lee libros de espiritualidad y la vida de los santos. Se aprende mucho con ellos. Pero sobre todo, lee la Santa Biblia.
6. Haz una buena confesión, conserva la gracia.
7. “Decídete” sigue el camino. Lo tienes a la vista, esperando por ti ¿Cuál? Jesús te lo dijo ya con claridad:
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. (Juan 14, 6)
¡Ánimo! ¡El Señor te bendiga y te conceda la paz!

Oraciones a 4 santos patrones de las causas imposibles y desesperadas


Si ya no sabes qué más hacer, intenta rezarlas

Santa Rita de Casia 
Inmediatamente después de la muerte, santa Rita de Casia era ya venerada como protectora de la peste, probablemente por el hecho de haberse dedicado en vida al cuidado de los enfermos de peste, sin contraer nunca la enfermedad. Fue este uno de los motivos, quizás el primero, en hacerle obtener popularmente el epíteto de Santa de los imposibles.
Oración a Santa Rita por una causa imposible:
Bajo el peso del dolor, a ti, querida santa Rita, yo recurro confiado en ser escuchado. Libera, te ruego, mi pobre corazón de las angustias que lo oprimen y devuelve la calma a mi espíritu, lleno de preocupaciones.
Tu que fuiste elegida por Dios como abogada de los casos más desesperados, obtén la gracia que ardientemente te pido [pedir la gracia que se desea].
Si mis culpas son un obstáculo para el cumplimiento de mis deseos, obténme de Dios la gracia del arrepentimiento y del perdón mediante una sincera confesión.
No permitas que durante más tiempo yo derrame lágrimas de amargura.
Oh, santa de la espina y de la rosa, premia mi gran esperanza en ti, y en todas partes daré a conocer tu gran misericordia con las almas afligidas.
Oh Esposa de Jesús Crucificado, ayúdame a bien vivir y a bien morir. Amén.
San Judas Tadeo
Judas, por sobrenombre Tadeo, es aquel apóstol que en la última cena preguntó al Señor por qué se manifestaba a sus discípulos y no al mundo. Es autor de una de las cartas del Nuevo Testamento. Como san Simón Apóstol, predicó el evangelio en Asia y fue mártir.
Oración para suplicar la intercesión del Apóstol San Judas sobre algún problema grave, en la soledad, o en casos desesperados:
¡Santo Apóstol, san Judas fiel siervo y amigo de Jesús! El nombre del traidor que entregó a tu amado Maestro en las manos de sus enemigos, ha sido la causa de que tú hayas sido olvidado por muchos; pero la Iglesia te honra e invoca universalmente, como el patrón de los casos difíciles y desesperados.
Ruega por mí. Estoy sin ayuda y tan solo… Haz uso, te imploro, del privilegio especial a ti concedido, de socorrer pronto y visiblemente cuando casi se ha perdido toda esperanza.
Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que pueda recibir consuelo y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente (haga aquí su petición), y para que pueda alabar a Dios contigo y con todos los elegidos por siempre.
Prometo, glorioso san Judas, nunca olvidarme de este gran favor, honrarte siempre como a mi especial y poderoso patrono, y, con agradecimiento hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción.
Amén.
Santa Filomena
Filomena, una joven mártir de la Iglesia primitiva, durmió en el olvido de la historia hasta el hallazgo de sus restos mortales el 24 de mayo de 1802. Ocurrió en el día de María Auxiliadora, durante una de las excavaciones que se hacen constantemente en Roma. La encontraron en la Catacumba de Santa Priscilla, en la Vía Salaria.
En una tumba había tres losas juntas que cerraban la entrada y en ellas había una inscripción que estaba rodeada de símbolos que aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada. Los símbolos eran: ancla, tres flechas, una palma y una flor.
Al abrir la tumba descubrieron su esqueleto que era de huesos pequeños y notaron a la vez, que su cuerpo había sido traspasado por flechas. Al examinar los restos los cirujanos atestiguaron la clase de heridas que la joven mártir recibió y los expertos coincidieron en calcular que la niña fue martirizada entre la edad de 12 o 13 años.
Oración a santa Filomena
¡Oh, gloriosa santa Filomena, Virgen y Mártir!, ejemplo de fe y esperanza, generosa en la caridad, a Vos suplico, escuchad mi oración. Desde el cielo donde reináis, haced caer sobre mi toda la protección y auxilio que necesito en este momento en que mis fuerzas flaquean. Vos que sois tan poderosa junto a Dios, interceded por mí y alcanzadme la gracia que os pido (mencione la gracia que desea recibir).
¡Oh, santa Filomena!, ilustre por tantos milagros, rogad por mí. No me abandonéis, jamás dejéis de mirar como un rayo de esperanza sobre mí y mi familia. Apartad de mí las tentaciones, dad paz a mi alma y bendecid mi casa. ¡Oh santa Filomena!, por la sangre que derramasteis por amor a Jesucristo, alcanzadme la gracia que os pido (repita ahora su petición).
Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Santa Filomena, ayudadme a alcanzar la gracia. Te prometo que seré tu devoto y que manifestaré a otros necesitados lo milagrosa y bondadosa que eres. Amén.
San Gregorio Taumaturgo
En Neocesarea, del Ponto, san Gregorio, obispo, que, siendo aun adolescente, abrazó la fe cristiana, fue progresando en las ciencias divinas y humanas, y, ordenado obispo, brilló por su doctrina, virtudes y trabajos apostólicos. Por los incontables milagros que realizó, se le llamó “Taumaturgo”.
Oración a san Gregorio Taumaturgo:
Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Gregorio, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Martes de la séptima semana del tiempo ordinario


Epístola de Santiago 4,1-10. 

Hermanos:
¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros?
Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden.
O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.
¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios.
No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.
Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.
Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes.
Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido.
Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.
Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

Salmo 55(54),7-8.9-10a.10b-11a.23. 
¡Quién me diera alas de paloma
para volar y descansar!
Entonces huiría muy lejos,
habitaría en el desierto.

Me apuraría a encontrar un refugio
contra el viento arrasador y la borrasca.
Confunde sus lenguas, Señor, divídelas,
porque no veo más que violencia

rondando día y noche por sus muros.
Confía tu suerte al Señor,
y él te sostendrá:
nunca permitirá que el justo perezca.


Evangelio según San Marcos 9,30-37. 
Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,
porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".
Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".
Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".