lunes, 26 de diciembre de 2016

El amor tiene 5 fases, ¿por qué la mayoría de las parejas no supera la 3ª? Tras 40 años como consultor de pareja y familia, el psicoterapeuta Jed Diamond afirma haber descubierto lo que hace real y duradero una relación


El amor tiene 5 fases, ¿por qué la mayoría de las parejas no supera la 3ª?








Después de 40 años como consejero de pareja y familia, el psicoterapeuta Jed Diamond afirma haber descubierto qué es lo que hace una relación real y duradera.
El secreto está en superar las “5 Fases del Amor”:
  1. Enamorarse
  2. Convertirse en pareja
  3. Desilusión
  4. Creación de un amor real y duradero
  5. Los dos juntos pueden cambiar el mundo
Jed Diamond observa que muchas parejas se rompen y la mayoría de ellas no sabe por qué.
“Creen equivocadamente que han elegido a la pareja equivocada. Después de pasar el proceso del luto, empiezan a buscar de nuevo.”
Cuando en verdad, considera que las parejas están “buscando el amor en todos los lugares equivocados”.
“No entienden que la Fase 3 no es el fin, sino el verdadero comienzo para lograr un amor real y duradero.”
Compruébalo:

FASE #1: Enamorarse

Esa etapa es maravillosa, dice el psicoterapeuta, porque estamos inundados de hormonas como la dopamina, la oxitocina, la serotonina, la testosterona y el estrógeno.
Ese es también el momento en que proyectamos todas nuestras esperanzas y sueños en la otra persona.
Creemos que todas las promesas que nuestras relaciones anteriores no lograron cumplir, finalmente serán satisfechas.
“Estamos seguros de que estaremos enamorados para siempre”, dice.
Esa persona parece perfecta y todo parece tan verdadero y seguro, las palabras, las acciones y los sueños.

FASE #2: Convertirse en pareja

Entonces se pasa al paso siguiente, en que el amor se hace mas profundo y los dos se unen como pareja.
Pasan a vivir juntos, es un momento de unión y alegría.
“Aprendemos lo que le gusta al otro, y ampliamos nuestras vidas individuales para empezar a desarrollar una vida de ‘nosotros dos’”.
Nos sentimos más ligados a la persona amada, seguros y protegidos. Muchas veces pensamos que este es el nivel máximo del amor y esperamos que continue así para siempre. Pero llega la Fase 3.

FASE #3: Desilusión

Es la etapa que supondrá el final o el fortalecimiento de la relación.
Período en que pequeñas cosas empiezan a molestarnos. Nos sentimos menos amados y cuidados. Incluso a veces nos sentimos presos, somos más irritables y nos sentimos heridos.
“Podemos estar ocupados con el trabajo o con la familia, pero las insatisfacciones se acumulan.”
Momento de cuestionar los sentimientos y debilitamiento de la relación: ¿dónde está la persona o el amor que una vez sentimos?
Incluso surge el pensamiento de dejar de ser una de las partes de “nosotros dos”. En ese momento, ¿desistes o resistes?
“Hay un viejo dicho: ‘Cuando estés atravesando el infierno, no te pares.’ Eso parece ser verdad en esta fase de la vida. El lado positivo de la Fase 3 es que el calor [de ese infierno] quema muchas de nuestras ilusiones sobre nosotros mismos y nuestra pareja. Tenemos la oportunidad de volvernos más amorosos y apreciar a la persona con la que estamos, y no las proyecciones que ponemos sobre ella como nuestro ‘compañero ideal.’”

FASE #4: Creación de un amor real y duradero

“Uno de los regalos de enfrentar la infelicidad en la Fase 3 es que podemos llegar al núcleo de lo que causa el dolor y el conflicto.”
Después de atravesar ese momento de prueba, los dos aprenden a ser aliados ayudándose a entender y curar sus heridas.
Sin desilusiones, el otro no es ese alguien que siempre soñaste, pero sí alguien que es capaz de amarte por ser exactamente quien eres.
“No hay nada más satisfactorio que estar con una persona que te conoce y te quiere como eres. Que entiende que tu comportamiento malo no es porque seas malo o no le quieras, sino porque tienes heridas del pasado que aún te hacen daño. A medida que entendemos mejor y aceptamos a nuestra pareja, podemos aprender a amarnos a nosotros mismos cada vez más profundamente.”

FASE #5: Los dos juntos pueden cambiar el mundo

Esa es la etapa en que se superan las diferencias y dudas, en que la confianza y el compañerismo están tan fortalecidos que los dos logran hacer un mundo mejor a partir de su amor real y duradero.
“Si pudiéramos aprender a superar nuestras diferencias y encontrar un amor real y duradero en nuestras relaciones, podríamos también trabajar juntos para encontrar un amor real y duradero en el mundo.”
Es una oportunidad para juntos usar el “poder de los dos” para dirigirse a un propósito de vida en común.
Con todas las etapas superadas, llegarán a una complicidad construida sobre una base sólida.

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ENTREVISTA AL OBISPO NIVARIENSE EN RADIO ECCA

El 24 de diciembre, día de Nochebuena, víspera de la Navidad, el programa "Carretera" de Radio ECCA contó con la presencia de muchas voces que recordaron cómo han vivido la Navidad y contaron sus deseos y sueños. Uno de ellos fue nuestro Obispo Nivariense, Bernardo Álvarez.



Entrevista al Obispo Nivariense.

Fiesta de san Esteban, protomártir


Libro de los Hechos de los Apóstoles 6,8-10.7,54-59. 

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.
Algunos miembros de la sinagoga llamada "de los Libertos", como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él.
Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra,
Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él.
Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios.
Entonces exclamó: "Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios".
Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre;
y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo.
Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu".

Salmo 31(30),3cd-4.6.8ab.16bc.17. 
Sé para mí una roca protectora,
un baluarte donde me encuentre a salvo,
porque tú eres mi Roca y mi baluarte:
por tu Nombre, guíame y condúceme.

Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
¡Tu amor será mi gozo y mi alegría!
Cuando tú viste mi aflicción

Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.
Que brille tu rostro sobre tu servidor,
sálvame por tu misericordia.


Evangelio según San Mateo 10,17-22. 
Jesús dijo a sus apóstoles:
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.
A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. 

domingo, 25 de diciembre de 2016

¿Sabes por qué la flor de Pascua es la planta de Navidad? Detrás hay un bonito milagro que sucedió en México, según la leyenda

¿Sabes por qué la flor de Pascua es la planta de Navidad?



Durante años, hemos regalado y nos han regalado flores de Pascua o poinsettias como gesto de amistad en los días navideños. Son totalmente adecuadas a estas fiestas, con su mezcla de hojas rojas y verdes. Más aún, son relativamente asequibles y un buen regalo, al mismo tiempo. ¿Te has preguntado alguna vez de dónde viene la costumbre? Yo lo he hecho, así que me puse a investigar. Esto es lo que he descubierto.
Las flores de Pascua poinsettias son originarias de América Central America, y los aztecas las usaban de varias maneras, para teñir tejidos, hacer cosméticos y crear medicinas que curaran las fiebres.
La planta fue descubierta en 1828 por John Poinsett, embajador estadounidense en México. Envió varias poinsettias a Carolina del Sur y empezó a cultivarlas, de ahí el nombre. Uno de los amigos de Poinsett, Robert Buist, empezó a cultivarlas y venderlas comercialmente. En 2002, el Congreso de EE.UU. nombró el 12 de diciembre día de la poinsettia.
Los años posteriores a que Poinsett llevara las plantas a EE.UU., las poinsettias se dieron a conocer por su simbolismo y su belleza. La forma de la flor de la planta y sus hojas recuerdan la estrella de Belén, que guió a los Magos hacia el Niño Jesús.
El color recuerda la Sangre de Cristo, derramada por nuestra salvación. Algunas poinsettias tienen hojas blancas, que nos recuerdan la pureza de Cristo. El verde simboliza la vida y la esperanza. Antes de hacer mi investigación, pensaba que las poinsettias eran “bonitas”. ¡Ahora pienso que son magníficas!
Lo mejor de todo es la vieja leyenda mexicana de cómo la poinsettia y la Navidad se conectaron en seguida. Dice así:
Érase una vez una pobre niña mexicana llamada Pepita, que no tenía un regalo que dar al Niño Jesús la noche de Navidad. Mientras Pepita caminaba, triste, a la capilla, su primo Pedro intentó animarla.
“Pepita”, le dijo, “estoy seguro de que incluso el regalo más pequeño, si se lo hace alguien que le quiere, pondrá muy contento a Jesús“.
Sin saber aún qué le iba a regalar, Pepita cogió un pequeño puñado de hierbajos del borde del camino y los juntó en un ramo. Tener sólo ese pequeño regalo que darle a Jesús hacía avergonzarse a Pepita. Pero mientras seguía en la capilla hasta el altar, recordó lo que Pedro le había dicho. Sintiéndose un poco mejor, se arrodilló y dejó el ramito al final del belén.
Sorprendentemente, el ramo de hierbajos se transformó en brillantes flores rojas, y quienes lo vieron se convencieron de que habían asistido a un milagro. Por ello, desde esa Nochebuena en adelante, la brillante poinsettia de flores rojas se conoce como Flores de Pascua o de Nochebuena.
Yo estoy aún dudando en regalar algo de verdad especial al Niño Jesús en Nochebuena. Como Pepita, siento que realmente no tengo nada que ofrecer –o por lo menos, nada de lo que me gustaría. Me gustaría hacer un esfuerzo super-hiper-mega-espectacular. En cambio, todo lo que tengo es algo corriente–, un puñado de hierbas del camino.
Leyenda o no, sé que las palabras de Pedro son ciertas. Incluso el más pequeño regalo, si lo hace alguien con amor, pondrá a Jesús contento. Si yo le entrego mi pequeñez al Señor y le llevo mi patético ramito en Navidad, milagrosamente se transformará en brillantes flores rojas. Y Jesús será feliz.

Solemnidad de la Natividad del Señor (Misa del día)


Libro de Isaías 52,7-10. 

¡Qué hermosos son sobre las montañas
los pasos del que trae la buena noticia,
del que proclama la paz,
del que anuncia la felicidad,
del que proclama la salvación,
y dice a Sión: "¡Tu Dios reina!".
¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz,
gritan todos juntos de alegría,
porque ellos ven con sus propios ojos
el regreso del Señor a Sión,
¡Prorrumpan en gritos de alegría,
ruinas de Jerusalén,
porque el Señor consuela a su Pueblo,
Él redime a Jerusalén!
El Señor desnuda su santo brazo
a la vista de todas las naciones,
verán la salvación de nuestro Dios.

Salmo 98(97),1.2-3ab.3cd-4.5-6. 
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.

Canten al Señor con el arpa
y al son de instrumentos musicales;
con clarines y sonidos de trompeta
aclamen al Señor, que es Rey.



Carta a los Hebreos 1,1-6. 
Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras,
ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.
El es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. El sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo.
Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia.
¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: "Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy?" ¿Y de qué ángel dijo: "Yo seré un padre para él y él será para mi un hijo?"
Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: "Que todos los ángeles de Dios lo adoren."

Evangelio según San Juan 1,1-18. 
Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
Al principio estaba junto a Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron.
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
El no era la luz, sino el testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre.
Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios.
Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo".
De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia:
porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.