martes, 27 de noviembre de 2018

6 recomendaciones de la Iglesia para vivir el Adviento

 El Adviento es un tiempo de preparación para recibir la Navidad, donde celebramos el nacimiento de Jesucristo; y para vivirlo correctamente, es que el Vaticano ha elaborado una serie de recomendaciones.
Las recomendaciones que presentamos a continuación figuran en el Capítulo IV del Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede y publicado en el año 2002.
1.- Meditar sobre la fe y humildad de María
El Vaticano recordó que durante el Adviento “la Liturgia celebra con frecuencia y de modo ejemplar a la Virgen María”, especialmente en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, que se celebra el 8 de diciembre.
Por ello invita a reflexionar sobre “la actitud de fe y de humildad con que María de Nazaret se adhirió, total e inmediatamente, al proyecto salvífico de Dios”. La Santa Sede recomendó rezar la Novena a la Inmaculada Concepción. Esta inició el 29 de noviembre y puede encontrarla AQUÍ.
2.- No caer en el consumismo           
La Santa Sede advirtió que en la actualidad los valores del Adviento se ven “amenazados por la costumbre de convertir la preparación a la Navidad en una ‘operación comercial’, llena de propuestas vacías, procedentes de una sociedad consumista”.
Por ello, recomendaron orar y meditar para no olvidar el sentido del Adviento y celebrar el nacimiento de Jesús “en un clima de sobriedad y de sencillez alegre, y con una actitud de solidaridad para con los pobres y marginados”.
3.- Que toda la familia arme el pesebre de Belén
La Santa Sede recomendó que toda la familia participe en el armado del pesebre porque es una oportunidad para que “entren en contacto con el misterio de la Navidad”.
Invitaron a que “se recojan en un momento de oración o de lectura de las páginas bíblicas referidas al episodio del nacimiento de Jesús”.
4.- Rezar la Novena de Navidad
El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia indica que la Novena de Navidad es un ejercicio de piedad valioso que ayuda a preparar el corazón en los días previos a la celebración del nacimiento del Niño Jesús.
Destacaron que es una práctica antigua que “nació para comunicar a los fieles las riquezas de una Liturgia a la cual no tenían fácil acceso”.
La Novena de Navidad inicia el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre. Puede encontrarla AQUÍ.
5.- Profundizar en las lecturas bíblicas que invitan a la conversión
La Santa Sede recomendó profundizar en los pasajes bíblicos que se leerán durante el Adviento porque invitan a la conversión “mediante la voz de los profetas y sobre todo de Juan Bautista”.
Recordaron que “Dios mantenía, mediante las profecías, la esperanza de Israel en la venida del Mesías” y que “está sólidamente enraizada en el pueblo cristiano la conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador”.
6.- Participar en el rezo de la Corona de Adviento y las Posadas 
El Vaticano indicó que el rezo de la corona y el encendido de sus cuatro velas se ha “convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos”.
Destacaron que en el encendido de cada vela, correspondiente a los cuatro domingos de Adviento, se recuerdan “las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo”.  
También invitaron a participar en la celebración de las “Posadas”, una “tradición española y latinoamericana” que representa “el camino de José y María hacia Belén, y su búsqueda de un lugar acogedor para el nacimiento de Jesús”.

Hoy inicia la Novena a San Nicolás, patrono de los niños, marineros y viajeros

Hoy inicia la Novena a San Nicolás, patrono de los niños, marineros y viajeros


El próximo 6 de diciembre la Iglesia celebrará la fiesta del Obispo San Nicolás de Bari, patrono de los niños, marineros y viajeros. Por ello, cercanos a esta gran festividad, aquí una novena para pedir su intercesión.
Todos los días se repiten las mismas oraciones:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Himno
Desde este mar tormentoso, oh Padre San Nicolás, conduce al puerto seguro desde la patria celestial. De las luchas de la vida y mortales tempestades sálvanos por tu favor y virtudes singulares. Siempre acudes en socorro de cuantos tu auxilio imploran. Enfermos y navegantes, pobres o ricos te invocan. Por tu santidad eximia e intercesión poderosa, haz que elegidos seamos a la eternidad dichosa. A los fieles que devotos tu culto propagamos, haznos merecer la gloria amando a nuestros hermanos. Amén.
Oración de petición
¡Oh glorioso San Nicolás! Desde aquella morada de luz, en que gozas de la presencia divina, vuelve piadoso tus ojos hacia mí, y alcánzame del Señor aquellas gracias y auxilios convenientes a mis presentes necesidades, tanto espirituales como corporales, y en particular la gracia (mencionar aquí la intención de la novena), si es que conviene para mi eterna salvación.
Protege también, oh Santo Obispo, a nuestro Sumo Pontífice, a la Iglesia y a todo el pueblo cristiano. Conduce al camino recto de la salvación a los que viven sumidos en el pecado, o envueltos en las tinieblas de la ignorancia, del error y de la herejía.
Consuela a los afligidos, socorre a los necesitados, conforta a los pusilánimes, defiende a los oprimidos, asiste a los enfermos; y haz que todos experimenten los efectos de tu intercesión ante el Señor, quien es el dispensador de todos los bienes. Amén.
Súplica
¡Oh bienaventurado San Nicolás de Bari! Al que acuden las familias, los pobres, los enfermos, los comerciantes, los empleados, los presos, los niños, las doncellas en peligro;
Yo, humildemente te pido me alcances la gracia que de ti espero, confiado en tu valiosísima protección, la que nunca niegas a tus devotos, para que favorecidos por tus bondades, cantemos una vez más las misericordias del Señor, y las maravillas de sus santos. ¡Providentísimo San Nicolás! no me abandones.
Oración final
Imploramos, Señor, suplicantes, tu misericordia, y por intercesión de San Nicolás, Obispo, guárdanos de todos los peligros para que se nos muestre expedito el camino de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Martes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario. Ntra Sra de la Medalla Milagrosa

Evangelio según San Lucas 21,5-11.

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:
"De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".
Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".
Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."

lunes, 26 de noviembre de 2018

10 razones para rezar el Rosario


Una hermosa respuesta a la sed de paz, consuelo y belleza 

En su columna de Catholic Exchange, fray Ed Broom, un sacerdote Oblato de la Virgen María, da cuenta de diez razones para llevar a cabo una devoción o una acción cristiana. En esta ocasión, y tomando como referencia la insistencia de la Virgen de rezar el Rosario a los pastorcitos de Fátima, fray Ed nos comparte diez razones para rezar esta hermosa oración, en un mundo sediento de paz, de consuelo y de belleza.
1. ¡Nuestra Señora nos dijo que lo hiciéramos! Si una madre repite muchas veces a su hijo una orden es porque, en el fondo de su corazón, sabe muy bien que la orden que está dando es de gran importancia. A los videntes de Fátima se les apareció seis ocasiones, y las seis les pidió que rezaran el Rosario. Pero no nada más ellos, sino pidió que lo rezáramos todos por la salvación del mundo.
2. El Rosario es una oración bíblica. Muchos no católicos condenan la recitación del Santo Rosario. Sin embargo, pocos saben que el Rosario es una oración que, casi en su totalidad, tiene sus orígenes en los evangelios. Por ejemplo, la primera serie de Misterios, los Misterios Gozosos, provienen del Evangelio de Lucas, capítulos uno y dos. Así, meditando los misterios del Rosario, meditamos, también, sobre el amor de Dios.
3. Podemos aprender a conocer, amar e imitar a Cristo. San Ignacio de Loyola nos dice que existe un fruto cuando meditamos o contemplamos la vida de Cristo: el conocimiento y el amor a Él. Quien más ardientemente lo sigue, más cerca está de su Sagrado Corazón. De forma paralela, cuando nos habituamos a rezar el Rosario, nos acercamos a Jesús a través de las oraciones de intercesión de su primer discípulo: la Virgen María.
4. Es un resumen del Evangelio. Papas tan recientes como el beato Pablo VI o san Juan XXIII, han llamado al Rosario “un resumen del Evangelio”. Incluso antes que san Juan Pablo II introdujera los Misterios Luminosos. Así, tenemos la infancia de Jesús en los Gozosos, seguido de los Luminosos (que son un compendio de la vida pública del Señor); los Dolorosos hablan de la Pasión y Muerte y los Gloriosos de su Resurrección y de la Asunción de María.
5. El Rosario nos puede elevar a las alturas. Es una maravillosa oración que, si se reza bien y con perseverancia, nos puede conducir a las alturas de la santidad. La vocalización del Padre Nuestro y el Ave María la convierten en una meditación del misterio y de su aplicación en nuestra vida diaria. Es una oración contemplativa que nos hace penetrar los misterios de la vida de Jesús y de María. Y nos “asociamos” con ellos.
6. El Rosario puede llevar paz al mundo, al interior y al exterior.En un mundo como el nuestro necesitamos un programa de paz, expeliendo lo malo y entronizando lo bueno: a Jesús y a María como el rey y la reina del mundo, de nuestra provincia, Estado, ciudad, casa o familia. También de nuestra vida individual y de nuestro corazón. En Fátima la Virgen lo advirtió: rezar el Rosario es crear un mundo de paz.
7. Una oración para superar los vicios. El pecado nos puede convertir en esclavos. Jesús mismo dijo que el pecado era una esclavitud. Como lo demuestran muchas conversiones, el Rosario aleja de los vicios. Nuestra Señora nos pide pureza. Uno de los mensajes de Fátima es que muchos pierden la eternidad por la carne, por los pecados cometidos en contra de la pureza.
8. Oración por la unidad familiar. Una de las más dolorosas pérdidas de la actualidad es la ruptura de la familia, de la Iglesia doméstica. Si la familia va bien, la sociedad va bien, decía san Juan Pablo II. Él mismo pedía rezar el Rosario con dos intenciones: por la paz del mundo y por la unión de las familias. Y el padre Patrick Peyton lo expresó así: “La familia que reza junta permanece junta”.
9. El Rosario es una honda espiritual para derrotar al Diablo. La lucha, ahora, es como la de David contra Goliat. Con la diferencia de que hoy estamos rodeados de “goliats” por todos lados: relativismo moral, hedonismo, materialismo… Para ganar la batalla tenemos que poner como capitana a la Virgen María y llevar con orgullo su más potente arma: el Santo Rosario, así como David, confiando en Dios, triunfó contra Goliat… con una humilde honda.
10. Tesoros espirituales guardados en el cielo. Muchos santos lo han dicho: la Virgen María es “nuestra moneda” para hacernos millonarios en el cielo. Así las cosas, si quieres ser millonario en el cielo y salvar tu alma, a tus seres queridos y a muchas otras almas, comienza, ahora mismo a rezar, fervientemente, el Rosario. Jesús, por la intercesión de María te guardará un abundante tesoro en el cielo.

Lunes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 21,1-4.

Levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo.
Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre,
y dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie.
Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir."