sábado, 2 de diciembre de 2017

Vive intensamente el Adviento con estos retos para cada día

Imagen referencial / Foto: Pixabay (Dominio Público)

Por cuarto año consecutivo, Católicos Con Acción, una plataforma que crea contenidos para evangelizar por Internet, presentó “Adviento Con Acción”, una iniciativa que propone 23 desafíos, uno para realizar cada día en este tiempo de preparación para la Navidad.
Entre los retos figura visitar a un enfermo, invitar a comer a un amigo del que uno se ha distanciado, alimentar a una persona hambrienta y hacer un acto servicial.
El calendario inicia el 3 de diciembre, en el Primer Domingo de Adviento, y termina el día 25 en Navidad.
Durante la presentación, Católicos Con Acción explicó que “esta herramienta pretende impulsar nuestro testimonio de fe en esta época para ser discípulos en lo cotidiano, santos de las periferias existenciales y testigos del Evangelio de Jesús, el Salvador encarnado que pronto nacerá”.
“Vivir el Adviento en nuestros días es un reto por sí solo; el consumismo, las prisas y el ruido del mundo alejan a los cristianos del sentido real de esta época y distraen nuestra preparación espiritual hacia la Navidad”, precisaron.
También señalaron que la iniciativa “Adviento con Acción” busca “sintonizar nuestra vivencia cristiana con el camino de la Iglesia que en estos meses se prepara a celebrar la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos cuyo tema será: ‘Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional’”.
“El ‘Adviento con Acción’ en este año 2017 nos ayudará a configurarnos con Cristo y reflexionar sobre nuestro rol en el mundo”.
“Es común que la juventud hoy en día se ‘acomode’ en su sofá y disfrute de un entretenimiento virtual a través de las redes sociales y canales multimedia de series y películas; no decimos que esto sea malo, pero hemos sido hechos para un propósito más grande que la comodidad, el aislamiento y el entretenimiento”, expresaron los autores del calendario.
Recordaron durante la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia en el 2016, el Papa Francisco afirmó que “el tiempo que hoy estamos viviendo, no necesita jóvenes-sofá”, sino que el “mundo de hoy les pide que sean protagonistas de la historia porque la vida es linda, siempre y cuando queramos vivirla, siempre y cuando queramos dejar una huella”.
Puede descargar el calendario completo con los desafíos para el Adviento AQUÍ.

Sábado de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario


Libro de Daniel 7,15-27. 

Yo, Daniel, quedé profundamente turbado en mi espíritu, y las visiones de mi imaginación me llenaron de espanto.
Me acerqué a uno de los que estaban de pie y le pregunté la verdad acerca de todo aquello. El me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas.
"Esos cuatro animales enormes son cuatro reyes que se alzarán de la tierra;
y los Santos del Altísimo recibirán la realeza, y la poseerán para siempre, por los siglos de los siglos".
Entonces quise saber la verdad acerca del cuarto animal, que era diferente de todos los demás, extremadamente horrible, y que tenía dientes de hierro y garras de bronce: el que devoraba, trituraba y pisoteaba el resto con las patas;
y también acerca de los diez cuernos de su cabeza, y del otro cuerno que se había elevado y ante el cual habían caído tres; es decir, el cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba con insolencia, y que parecía más grande que los otros.
Yo miraba, y este cuerno hacía la guerra a los Santos del Altísimo y prevalecía sobre ellos,
hasta que vino el Anciano, se hizo justicia a los Santos del Altísimo y llegó el momento en que los Santos entraron en posesión de la realeza.
El habló así: "En lo que respecta al cuarto animal, habrá sobre la tierra un cuarto reino, diferente de todos los reinos: él devorará toda la tierra, la pisoteará y la triturará.
En cuanto a los diez cuernos, de este reino surgirán diez reyes, y otro surgirá después de ellos: será diferente de los anteriores y abatirá a tres reyes.
Hablará contra el Altísimo y maltratará a los Santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos festivos y la Ley, y los Santos serán puestos en sus manos por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.
Pero luego se sentará el tribunal, y a ese rey se le quitará el dominio, para que sea destruido y aniquilado definitivamente.
Y la realeza, el dominio y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los Santos del Altísimo. Su reino es un reino eterno, y todos los imperios lo servirán y le obedecerán".

Libro de Daniel 3,82.83.84.85.86.87. 
Todos los hombres, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Israel, bendice al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Servidores del Señor, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Espíritus y almas de los justos, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!


Evangelio según San Lucas 21,34-36. 
Jesús dijo a sus discípulos:
"Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes
como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre". 

viernes, 1 de diciembre de 2017

Cinco formas de vivir el Adviento


La alegría de la Navidad dependerá de cómo vivamos la temporada de Adviento

El padre Ed Broom, un sacerdote estadounidense (Oblato de la Virgen), quien además es un bloguero consumado, escribe, normalmente, una columna en el portal web Catholic Exchange en el que ha publicado esta semana, previa al primer domingo de Adviento, una breve lista de cinco formas prácticas para vivir a fondo uno de los tiempos litúrgicos “fuertes” de la Iglesia católica.
“El Adviento está a la vuelta de la esquina, lo que significa tiempo para prepararse para la Navidad: el nacimiento de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. La alegría de la Navidad depende de la intensidad con la que vivimos la temporada de Adviento”, escribe el padre Broom en Catholic Exchange.
Su consejo principal es vivir este Adviento “como si fuera el último de nuestras vidas: ¡de hecho podría ser!” Pues Jesús, constantemente, nos recuerda que estemos alertas, despiertos, listos y preparados para su venida, “porque no sabemos el día ni la hora”.
Las cinco sugerencias para santificar el Adviento que hace el padre Broom son las siguientes:
Practicar el silencio. Hay que recordar al profeta Elías y su experiencia con Dios en el silencio de la montaña. Tras eliminar el ruido innecesario de tu vida, busca los minutos para guardar silencio. Eso significa, también desconectarse de todo tipo de “contaminación acústica”.
Hacer oración. Tienes que encontrar más tiempo para orar en esta temporada santa. La Iglesia anima a sus fieles a intensificar en el Adviento la vida de oración. Las formar de orar son muchas y muy variadas: la Liturgia de las Horas, los Salmos, hacer una Hora Santa, la Lectio Divina, en la Santa Misa; orar lentamente, hacer examen de conciencia, rezar el Santo Rosarios, contemplar el Misterio (el Belén o Nacimiento)… Incluso, leer un buen libro sobre la oración.
Servir a los pobres. Tal ves en esta temporada de Adviento puedas encontrar la forma de servir a los pobres. Recuerda que Jesús se manifiesta a sí mismo en ellos. Santa Teresa de Calcuta dijo que “debemos descubrir a Jesús en el disfraz angustioso de los pobres”. Lee en Mateo 25: 31-46 la parábola del Juicio Final. Ahí el Señor dice en nuestro juicio estará basado en la manera en cómo tratamos a los pobres. Y nunca olvidar que “la caridad comienza en casa”.
Frecuentar la Santa Misa en Adviento. Intenta ir a la Santa Misa todos los días del Adviento. Si ya asistes a Misa diaria, da un paso o dos más allá de lo que estás haciendo. Trata de llegar antes para prepararte mejor; procura traer a miembros de tu familia, a algún amigo, para que puedan encontrarse con Jesús en la Eucaristía.
Imita a Nuestra Señora. En el libro clásico mariano escrito por San Luis María Grignon de Monfort “La Devoción a María”, exalta las diez virtudes de la Virgen que debes querer imitar, y más aún en esta temporada de Adviento: humildad profunda, fe viva, obediencia ciega, oración incesante, abnegación constante, superior pureza, amor ardiente, paciencia heroica, bondad angelical y sabiduría celestial.
“¿Por qué no elegir una o dos de estas virtudes de María, suplicar por su intercesión la gracia de imitarlas y luego, durante el Adviento, hacer un esfuerzo concertado para vivir estas virtudes más plenamente en tu vida? María es el camino más corto, más rápido y más fácil para llegar al Corazón de Jesús”, termina diciendo el Padre Ed Broom OSV

Viernes de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario


Libro de Daniel 7,2-14. 

Daniel tomó la palabra y dijo: Yo miraba en mis visiones nocturnas, y vi los cuatro vientos del cielo que agitaban el gran mar.
Y cuatro animales enormes, diferentes entre sí, emergieron del mar.
El primero era como un león y tenía alas de águila. Yo estuve mirando hasta que fueron arrancadas sus alas; él fue levantado de la tierra y puesto de pie sobre dos patas como un hombre, y le fue dado un corazón de hombre.
Luego vi otro animal, el segundo, semejante a un oso; él estaba medio erguido y tenía tres costillas en su boca, entre sus dientes. Y le hablaban así: "¡Levántate, devora carne en abundancia!".
Después de esto, yo estaba mirando y vi otro animal como un leopardo; tenía cuatro alas de pájaro sobre el dorso y también cuatro cabezas, y le fue dado el dominio.
Después de esto, yo estaba mirando en las visiones nocturnas y vi un cuarto animal, terrible, espantoso y extremadamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro, comía, trituraba y el resto lo pisoteaba con las patas. Era diferente de todos los animales que lo habían precedido, y tenía diez cuernos.
Yo observaba los cuernos, y vi otro cuerno, pequeño, que se elevaba entre ellos. Tres de los cuernos anteriores fueron arrancados delante de él, y sobre este cuerno había unos ojos como de hombre y una boca que hablaba con insolencia.
Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sentó. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente.
Un río de fuego brotaba y corría delante de él. Miles de millares lo servían, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sentó y fueron abiertos unos libros
Yo miraba a causa de las insolencias que decía el cuerno: estuve mirando hasta que el animal fue muerto, y su cuerpo destrozado y entregado al ardor del fuego.
También a los otros animales les fue retirado el dominio, pero se les permitió seguir viviendo por un momento y un tiempo.
Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.
Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.

Libro de Daniel 3,75.76.77.78.79.80.81. 
Montañas y colinas, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Manantiales, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Mares y ríos, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Cetáceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!
Todas las aves del cielo, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Todas las fieras y animales, bendigan al Señor,
¡alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Evangelio según San Lucas 21,29-33. 
Jesús hizo a sus discípulos esta comparación:
"Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol.
Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano.
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." 

jueves, 30 de noviembre de 2017

Fiesta de san Andrés, apóstol


Carta de San Pablo a los Romanos 10,9-18. 

Hermanos:
Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado.
Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación.
Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido.
Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan.
Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Pero, ¿cómo invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica?
¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: ¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!
Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?
La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.
Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.

Salmo 19(18),2-3.4-5. 
El cielo proclama la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un día transmite al otro este mensaje

y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras,
sin que se escuche su voz,

resuena su eco por toda la tierra
y su lenguaje, hasta los confines del mundo.
Allí puso una carpa para el sol


Evangelio según San Mateo 4,18-22. 
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.