viernes, 7 de abril de 2017

¿Conoces la labor de la Iglesia Católica?


La Iglesia Católica es una institución muy conocida por todos, pero pocos tienen noticia de las acciones que desempeña y de su aportación a la sociedad. Si te preguntan, ¿sabrías decir cuál es la labor de la Iglesia?

Asistencia a los más desfavorecidos

Una de las actividades de la Iglesia más reconocidas es su labor social y caritativa. Prueba de ello son los casi 5 millones de personas en situación de dificultad que fueron atendidas en los más de 9.000 centros sociales de la Iglesia en el último año. Entre ellas, más de 160.000 inmigrantes recibieron asistencia, más de 18.000 drogodependientes fueron atendidos y se prestó ayuda en 78 centros para la mujer y víctimas de la violencia.

Fomento de la educación y la cultura

La labor educativa es otra de las actividades destacadas de la Iglesia. A través de universidades, escuelas y colegios se lleva a cabo una gran difusión de la cultura y el conocimiento, formando a millones de jóvenes independientemente de su condición y creencias. Esta contribución al desarrollo de la sociedad se hace patente en la labor desarrollada en los 2.600 centros educativos católicos y en 15 universidades que la Iglesia tiene en nuestro país, gracias a la cual se ha conseguido ahorrar más de 2.600 millones de euros al Estado.
La Iglesia también ha hecho una gran aportación al patrimonio cultural de España, con bienes de interés como la Catedral de Burgos o de Toledo, la impresionante Sagrada Familia o el cada vez más transitado Camino de Santiago, que cada año acoge a más peregrinos procedentes de todo el mundo. Todos ellos tienen un fuerte impacto en la sociedad, lo que se refleja en la creación de 225.300 empleos totales y la recaudación de 22.620 millones de euros. Por otro lado, las celebraciones y fiestas populares de carácter religioso suponen la creación de 134.000 empleos y un impacto de 9.900 millones de euros, además de movilizar cada año a millones de personas.

Intensa actividad evangelizadora y pastoral

Gracias a la labor de 13.000 misioneros españoles que se encuentran en el extranjero y más de 100.000 catequistas, la Iglesia puede transmitir sus valores por los cinco continentes. Además, a través de su actividad pastoral, acompaña a miles de personas en su día a día, sobre todo a los más necesitados, en las más de 23.000 parroquias y más de 800 monasterios repartidos por el país. Esto no sería posible sin los más de 100.000 catequistas, 18.813 sacerdotes y más de 12.000 asociaciones de fieles que componen esta gran familia.

Presente en los momentos más importantes

La Iglesia forma parte de las vidas de las personas a través de su labor celebrativa y también en situaciones de dificultad en las que ofrece consuelo, esperanza y apoyo espiritual. Muestra de ello son los más de 10 millones de personas que acuden a misa cada domingo y la presencia que tiene la Iglesia en sus momentos más significativos, que se refleja en la siguientes cifras: 240.282 bautizos, 52.495 matrimonios, 23.624 unciones de enfermos y 116.787 confirmaciones.
Para continuar con su labor y seguir creciendo en la información y sensibilización de sus valores, la Iglesia necesita colaboración para su sostenimiento económico. Muchas personas desconocen que con una acción tan sencilla como marcar las casillas de ‘fines sociales’ e ‘Iglesia Católica’ en la Declaración de la Renta, estarán aportando una ayuda muy grande sin pagar más ni recibir menos.

Una biblista francesa prepara las meditaciones para el Vía Crucis en el Coliseo Anne-Marie Pelletier es docente de Sagrada Escritura y hermenéutica bíblica

La profesora Anne Marie Pelletier, autora de las meditaciones del Via Crucis 2017 en el Coliseo (Fto. Fund. Ratzinger - B. XVI)

Las meditaciones para el Vía Crucis que se realizará en el Coliseo este próximo viernes santo –ceremonia que será presidida por el papa Francisco– han sido preparadas por la biblista francesa Anne-Marie Pelletier, docente de Sagrada Escritura y hermenéutica bíblica.
Lo indicó la Fundación vaticana Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, señalando su alta estima hacia esta estudiosa, y expresando su “alegría que justamente a ella haya sido confiado este encargo así importante”.
Las meditaciones serán leídas el próximo Viernes santo 14 de abril, durante el Vía Crucis, en la tradicional ceremonia que se realiza todos los años en el Coliseo. La profesora Pelletier, es una persona que se ha destacado en el catolicismo francés contemporáneo y que en el 2014 ha recibido el premio Ratzinger.
La realización del Vía Crucis inicia con los primeros cristianos en Jerusalén, quienes recorrían los lugares de la pasión de Jesús. San Jerónimos escribió que peregrinos de todo el mundo visitaban en su tiempo los lugares santos. En el transcurso de los siglos esta devoción fue precisando cada una de las 14 estaciones, a las cuales el papa san Juan Pablo II añadió una 15º: la resurrección de Jesús. Se modificó así el Vía Crucis con algunos pasajes bíblicos, sin por ello abolir la recitación tradicional.

Hoy visitamos a Benedicto XVI,

Benedicto XVI y la delegación del Grupo ACI que lo visitó este viernes 31 de marzo. Foto: Grupo ACI

Eran las 16 horas en Roma. Un día precioso, primaveral, con los alrededores del Vaticano plagados de turistas que estos días visitan la Ciudad Eterna, sin duda una de las mejores épocas del año para estar aquí.
A esa hora, una pequeña delegación de la oficina de Roma de EWTN/Grupo ACI esperaba en la Puerta de Santa Ana –uno de los accesos al Vaticano– para ir a un encuentro privado con el Papa Emérito Benedicto XVI. El motivo: el primer aniversario de la muerte de la fundadora de EWTN, la Madre Angélica, al que pertenece el Grupo ACI, y el cumpleaños 90 de Joseph Ratzinger que se celebrará el próximo 16 de abril.
La delegación estaba conformada por el jefe de la oficina de Roma, Alan Holdren; Pilar Peiró, responsable del área de televisión; Emmanuele Latini, administrador; Mary Shovlain, corresponsal para EWTN News Nightly; Elise Harris, corresponsal de CNA; y Álvaro de Juana, corresponsal de ACI Prensa y EWTN Noticias.
El encuentro tuvo lugar en los jardines del Vaticano, junto a la gruta de Lourdes, uno de los lugares favoritos de Benedicto XVI y también de San Juan Pablo II.
El Papa Emérito rezaba el Rosario junto a su secretario personal y Prefecto de la Casa Pontificia, Mons. Georg Gänswein, tal y como hace cada tarde sentado en un pequeño banco. En ocasiones, como esta, al acabar de rezar recibe a alguna persona, a quien saluda durante unos minutos.
Tras unos momentos de espera, Mons. Gänswein llamó al equipo de EWTN/Grupo ACI para que nos acerquemos. Rápidamente el Papa Emérito se levantó, y Alan Holdren hizo las presentaciones.
El responsable de la oficina en Roma le explicó al Pontífice la labor que realizamos desde la oficina de Roma junto a todo el grupo de comunicación y que tiene como principal objetivo evangelizar a través de la información.
Holdren le manifestó el amor que todos los trabajadores tenemos hacia la Iglesia y hacia su persona. Benedicto se sorprendió de que en la oficina de Roma trabajemos 25 personas. “¡Cuántas!”, dijo sorprendido.
“Santidad, traemos algunas cartas para usted”, dijo Alan mientras se las entregaba. Benedicto XVI miró los 5 sobres y con una gran humildad afirmó: “Creo que no me va a ser posible responder a todas”.
A continuación, le saludamos uno a uno. Me presenté como corresponsal de ACI Prensa/EWTN Noticias. Enseguida me tendió la mano y luego me estrechó ambas con afecto. “Santidad, me llamo Álvaro, tengo 33 años y soy de Madrid. Estoy en Roma desde hace dos años, así que digamos que he dejado ‘a la Madre Patria’ para trabajar en ACI Prensa”. Benedicto XVI sonrió y exclamó: “¡Madrid!”.
“Hablo ‘itañolo’”, le dije, a lo que Mons. Gänswein y Benedicto XVI respondieron con una sonrisa.
El Santo Padre me miraba atentamente a los ojos, al tiempo que escuchaba mis palabras, sin soltar mis manos. “¿Qué ecos tiene sobre la situación de España?”, me preguntó. Una cuestión que me sorprendió y a la que intenté responderle de manera breve.
Por último, le pedí oraciones por mi familia y por mí mismo: “Voy a rezar, aseguro mis oraciones”, dijo rápidamente.
Después saludó a mis compañeros. A cada uno le dedicó unos minutos, escuchando lo que le decían y preguntándoles también algunas cosas.
Luego bendijo nuestros rosarios y nos hicimos una foto grupal.
Al despedirnos, Benedicto XVI nos agradeció la visita y dijo claramente: “Gracias por todo el trabajo que hacen”. Respondimos, casi al unísono: “Gracias Santidad, rezamos por usted”.
Nos alejamos y lo vimos subir al pequeño papamóvil abierto, diferente al que estamos acostumbrados a ver con Francisco, y que se acababa de acercar hasta él para llevarle de vuelta al Monasterio Mater Ecclesiae en el cual reside.
Mons. Gänswein le ayudó a subir y nosotros nos detuvimos de nuevo para verlo pasar. Justo en ese momento, nos saludó de nuevo con la mano, mientras el vehículo disminuía la velocidad.
A la vez que veíamos alejarse al Pontífice, los seis privilegiados que pudimos saludarle rezamos en la gruta de Lourdes y emprendimos emocionados el camino de vuelta para contar a los compañeros de la oficina todo lo que acabamos de vivir. Inolvidable.

¿Por qué en Cuaresma se cubren crucifijos y estatuas?


Los velos que cubren las imágenes nos recuerdan la promesa de la Pascua

Parece extraño que durante el tiempo más sagrado del año se cubra lo que es bello en las iglesias, incluso el crucifijo. ¿No deberíamos estar mirando la dolorosa escena del Calvario mientras escuchamos la narración de la Pasión el Domingo de Ramos?
Aunque pueda parecer contrario a la intuición velar estatuas e imágenes durante las últimas semanas de Cuaresma, la Iglesia recomienda esta práctica para reforzar nuestros sentidos y suscitar en nosotros un anhelo del Domingo de Pascua. Es una tradición que debería seguirse no sólo en las parroquias, porque puede ser también una fructífera actividad a practicar en la “iglesia doméstica” (es decir, en casa).
En la carta circular Paschalis sollemnitatis del 1988, se lee que “la práctica de cubrir las cruces y las imágenes en la iglesia desde el quinto domingo de Cuaresma  puede ser útilmente conservada según el juicio de la conferencia episcopal. Las cruces permanecen cubiertas hasta el final de la celebración de la Pasión del Señor el Viernes Santo; las imágenes hasta el inicio de la Vigilia Pascual”.
Esta es la práctica actual de la Iglesia, pero cubrir estatuas e imágenes desde el quinto domingo de Cuaresma es muy poco respecto a lo que se hacía antiguamente. En Alemania, por ejemplo, era tradición cubrir el altar a la vista durante toda la Cuaresma.
Las familias también están invitadas a imitar esta práctica y a cubrir las principales imágenes religiosas de sus casas. Esto ayuda a participar en el tiempo litúrgico, especialmente si no es posible ir a misa entre semana. Si no, sólo vemos las imágenes cubiertas en la iglesia una o dos veces antes de la Pascua y esto tiene mayor efecto en nosotros.
También es una bonita tradición a transmitir a nuestros hijos, que estarán intrigados por ella y hará este tiempo del año verdaderamente especial para ellos. Si nos esmeramos en decorar nuestros hogares para la Pascua, ¿por qué no preparar esta gran fiesta usando velos?
¿Pero por qué empeñarse tanto en cubrir imágenes que están diseñadas para elevar nuestros corazones y nuestras mentes al cielo?
Primero de todo, usamos velos para alertarnos del tiempo especial en que nos encontramos. Cuando vamos a la iglesia y notamos que todo está cubierto, inmediatamente sabemos que hay algo diferente. Estas dos últimas semanas de Cuaresma son significativas como un tiempo de inmediata preparación para el Triduo Pascual y esos velos son un potente recordatorio para estar preparados.
En segundo lugar, los velos enfocan nuestra atención en las palabrasque se dicen en misa. Cuando escuchamos la narración de la Pasión, nuestros sentidos pueden concentrarse en las impactantes palabras del Evangelio y verdaderamente entrar en la escena.
Tercero, la Iglesia usa velos para producir un alto sentido de anticipación del Domingo de Pascua. Este hecho se refuerza cuando vas a misa diaria y ves los velos cada día. No los quieres ahí porque están tapando imágenes muy bonitas.
Y el punto es precisamente este: los velos no tienen que estar ahí siempre. Las imágenes necesitan ser desveladas, es antinatural que estén cubiertas.
Desvelarlas antes de la Vigilia Pascual es un potente recordatorio de nuestra propia vida en la tierra. Vivimos en un mundo “velado”, en el exilio de nuestro verdadero hogar. Sólo a través de nuestra propia muerte el velo se retira y somos finalmente capaces de ver la belleza de todo en nuestra vida.

Viernes de la quinta semana de Cuaresma

Libro de Jeremías 20,10-13. 
Oía los rumores de la gente: "¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!". Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: "Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza".
Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable.
Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa.
¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

Salmo 18(17),2-3a.3bc-4.5-6.7. 
Yo te amo, Señor, mi fuerza,
Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.
Mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos.
Las olas de la Muerte me envolvieron,
me aterraron los torrentes devastadores,

me cercaron los lazos del Abismo,
las redes de la Muerte llegaron hasta mí.
Pero en mi angustia invoqué al Señor,
grité a mi Dios pidiendo auxilio,

y él escuchó mi voz desde su Templo,
mi grito llegó hasta sus oídos.

Evangelio según San Juan 10,31-42. 
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo.
Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?".
Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús les respondió: "¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;
pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre".
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad".
Y en ese lugar muchos creyeron en él.