viernes, 20 de enero de 2017

Francisco recuerda que la intención de Lutero era renovar la Iglesia, no dividirla

El Papa recibe a una delegación ecuménica de la Iglesia luterana de Finlandia que ha viajado a Roma para celebrar la fiesta de san Enrique, patrón de país.

El papa Francisco ha recibido esta mañana a una delegación ecuménica de la Iglesia luterana de Finlandia que ha viajado a Roma para celebrar la fiesta de san Enrique, patrón de país. 
Así, durante el discurso que les ha dirigido, ha asegurado que es una “bonita costumbre” desde hace treinta años que esta peregrinación coincida con la Semana de oración por la unidad de los cristianos. El verdadero ecumenismo — ha asegurado el Papa– se basa en la conversión común a Jesucristo como nuestro Señor y Redentor. Al mismo tiempo, el Santo Padre ha dicho que si nos acercamos junto a Él, “nos acercamos también los unos a los otros”. Por eso, el Papa ha recordado que en estos días invocamos más intensamente el Espíritu Santo para que “suscite en nosotros esta conversión que hace posible la reconciliación”. 
Haciendo referencia a la conmemoración del camino ecuménico que se celebró el pasado 31 de octubre en Lund, Suecia, en la que participó el Papa, ha indicado que “tuvo un significado importante en el plano humano y teológico-espiritual”. Después de cincuenta años de diálogo ecuménico, “hemos logrado exponer claramente las perspectivas sobre las que hoy podemos decir que estamos de acuerdo”.
Por otro lado ha reconocido que “al mismo tiempo tenemos vivo en el corazón el arrepentimiento sincero por nuestras culpas”. Y en este espíritu, en Lund se recordó que la intención de Martin Lutero, hace cincuenta años, “era la de renovar la Iglesia, no de dividirla”. Este encuentro, ha asegurado el Papa, ha dado la valentía y la fuerza para mirar adelante, en nuestro Señor Jesucristo, en el camino ecuménico que estamos llamados a recorrer juntos. 
Preparando la conmemoración común de la Reforma, ha precisado Francisco, católicos y luteranos han tomado más conciencia también del hecho de que el diálogo teológico permanece esencial para la reconciliación y va llevado adelante con compromiso constante. Así, “en esa comunión concorde que permite al Espíritu Santo actuar”, el Santo Padre ha afirmado que “podremos llegar a ulteriores convergencias sobre contenidos de la doctrina y de la enseñanza moral de la Iglesia y podremos acercarnos cada vez más a la unidad plena y visible”. 
El año 2017, año conmemorativo de la Reforma, según el Papa “representa para católicos y luteranos una ocasión privilegiada para vivir de forma más auténtica la fe, para redescubrir juntos el Evangelio” y para “buscar y testimoniar a Cristo con impulso renovado”. 
Finalmente, el Santo Padre ha recordado que este año Finlandia cumple cien años como Estado independiente. Por eso ha deseado que este aniversario pueda animar a todos los cristianos de este país a “profesar la fe en el Señor Jesucristotestimoniando hoy delante del mundo y traduciéndose también en gestos concretos de servicio, de fraternidad, de compartir”.

Hoy se celebra a San Sebastián, patrono de arqueros, soldados y atletas

Hoy se celebra a San Sebastián, patrono de arqueros, soldados y atletas

El 20 de enero es fiesta de San Sebastián, patrono de arqueros, soldados y atletas. Su nombre significa “Digno de respeto, venerable” y utilizaba su cargo de militar romano para ayudar a los cristianos prisioneros. Entérese el porqué es también considerado patrono contra las flechas envenenadas.
Se dice que San Sebastián era Capitán de la Guardia del Palacio Imperial en Roma y cierto día un mártir estaba por desanimarse a raíz de las lágrimas de sus familiares. El Santo lo animó a ofrecer a mantenerse firme y a dar la vida por Jesucristo. De esta manera el creyente pudo dar testimonio con el glorioso martirio.
Más adelante, San Sebastián fue denunciado ante el emperador por ser cristiano. Maximino lo llamó y le ofreció ser ascendido si dejaba de ser cristiano, de lo contrario sería degradado y atravesado por flechas.
El Santo respondió diciendo que seguiría siendo seguidor de Cristo hasta el final y fue condenado a morir por flechas por el año 300. Su sepulcro en las catacumbas de la vía Apia, fue venerado por los cristianos desde muy antiguo.
En Roma se edificó una basílica en su honor y por siglos ha sido invocado como patrono contra las flechas envenenadas, las plagas y enfermedades.
Más información:


Viernes de la segunda semana del tiempo ordinario


Carta a los Hebreos 8,6-13. 

Hermanos:
Cristo ha recibido un ministerio muy superior, porque es el mediador de una Alianza más excelente, fundada sobre promesas mejores.
Porque si esta primera Alianza hubiera sido perfecta, no habría sido necesario sustituirla por otra.
En cambio, Dios hizo al pueblo este reproche: Llegarán los días -dice el Señor- en que haré una Nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá,
no como aquella que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ya que ellos no permanecieron fieles a mi Alianza, yo me despreocupé de ellos -dice el Señor- :
Y ésta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel después de aquellos días -dice el Señor- : Pondré mis leyes en su conciencia, las grabaré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo.
Entonces nadie tendrá que instruir a su compatriota ni a su hermano, diciendo: "Conoce al Señor"; porque todos me conocerán, desde el más pequeño al más grande.
Porque yo perdonaré sus iniquidades y no me acordaré más de sus pecados.
Al hablar de una Nueva Alianza, Dios declara anticuada la primera, y lo que es viejo y anticuado está a punto de desaparecer.

Salmo 85(84),8.10.11-12.13-14. 
¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación!
Su salvación está muy cerca de sus fieles,
y la Gloria habitará en nuestra tierra.

El Amor y la Verdad se encontrarán,
la Justicia y la Paz se abrazarán;
la Verdad brotará de la tierra
y la Justicia mirará desde el cielo.

El mismo Señor nos dará sus bienes
y nuestra tierra producirá sus frutos.
La Justicia irá delante de él,
y la Paz, sobre la huella de sus pasos.


Evangelio según San Marcos 3,13-19. 
Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él,
y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar
con el poder de expulsar a los demonios.
Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;
Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno;
luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo,
y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. 

jueves, 19 de enero de 2017

Carta del Papa Francisco a los jóvenes del mundo

«Queridos jóvenes»  «los llevo en el corazón», escribe el Papa Francisco a los jóvenes de todo el mundo, manifestando su paternal afecto
Lo anunció el Card. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, presentando la Carta del Papa – fechada en el Vaticano, el 13 de enero de 2017 - y el Documento Preparatorio para la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, prevista para octubre de 2018, y cuyo tema es: «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».
En su misiva, el Santo Padre exhorta a los jóvenes a participar activamente en el camino sinodal, porque el Sínodo es para ellos y porque toda la Iglesia se pone a la escucha de su voz, de su sensibilidad, de su fe. Así como de sus dudas y críticas.
Alentándolos a ‘salir’, siguiendo el ejemplo de Abrahán, el Obispo de Roma invita a los jóvenes «a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo».
Tras señalar el anhelo de la juventud de construir «una sociedad más justa y fraterna» «hasta las periferias del mundo», lamenta las realidades de «prevaricación», «injusticia» y «guerra». Y que muchos jóvenes «están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de su tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23)».
Con las palabras de Jesús a los discípulos «Venid y lo veréis» (Jn 1,38), el Papa les asegura a los jóvenes que también a ellos «Jesús les dirige su mirada y los invita a ir hacia Él».
Recordando que en Cracovia, abriendo la Jornada Mundial de la Juventud, les preguntó si las cosas se pueden cambiar y ellos exclamaron juntos a gran voz «¡sí!», el Santo Padre destaca que «esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8)».
«Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos», escribe asimismo el Papa y alienta a los jóvenes a no tener «miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro».
«A través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24)», reitera el Santo Padre encomendando a los jóvenes al amparo «de María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38)».
(CdM – RV)
Texto completo de la Carta del Papa:
«Queridos jóvenes,
         Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.
         Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.
         Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?
Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).
         Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.
         En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).
         Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).
         Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).
         Con paternal afecto,
FRANCISCO

         Vaticano, 13 de enero de 2017»

Jueves de la segunda semana del tiempo ordinario


Carta a los Hebreos 7,25-28.8,1-6. 

Hermanos:
Jesús puede salvar en forma definitiva a los que se acercan a Dios por su intermedio, ya que vive eternamente para interceder por ellos.
El es el Sumo Sacerdote que necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima del cielo.
El no tiene necesidad, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados, y después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
La Ley, en efecto, establece como sumos sacerdotes a hombres débiles; en cambio, la palabra del juramento -que es posterior a la Ley- establece a un Hijo que llegó a ser perfecto para siempre.
Este es el punto capital de lo que estamos diciendo: tenemos un Sumo Sacerdote tan grande que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en el cielo.
El es el ministro del Santuario y de la verdadera Morada, erigida no por un hombre, sino por el Señor.
Ahora bien, todo Sumo Sacerdote es constituido para presentar ofrendas y sacrificios; de ahí la necesidad de que tenga algo que ofrecer.
Si Jesús estuviera en la tierra, no podría ser sacerdote, porque ya hay aquí otros sacerdotes que presentan las ofrendas de acuerdo con la Ley.
Pero el culto que ellos celebran es una imagen y una sombra de las realidades celestiales, como Dios advirtió a Moisés cuando este iba a construir la Morada, diciéndole: Tienes que hacerlo todo conforme al modelo que te fue mostrado en la montaña.
Pero ahora, Cristo ha recibido un ministerio muy superior, porque es el mediador de una Alianza más excelente, fundada sobre promesas mejores.

Salmo 40(39),7-8.9.10.17. 
Tú no quisiste víctima ni oblación;
pero me diste un oído atento;
no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: «Aquí estoy».

En el libro de la Ley está escrito
lo que tengo que hacer:
yo amo, Dios mío, tu voluntad,
y tu ley está en mi corazón».

Proclamé gozosamente tu justicia
en la gran asamblea;
no, no mantuve cerrados mis labios,
Tú lo sabes, Señor.

Que se alegren y se regocijen en ti
todos los que te buscan,
y digan siempre los que desean tu victoria:
“¡Qué grande es el Señor!”.


Evangelio según San Marcos 3,7-12. 
Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea.
Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón.
Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.
Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo.
Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!".
Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.