lunes, 20 de junio de 2016

Envejecer con esperanza ¿No es hermoso el ejemplo que nos ha dejado el Papa emérito Benedicto XVI retirándose en el silencio, el estudio y la oración?


cumpleaños benedicto



Es conocida por todos la historia del violinista Paganini. Una tarde daba un concierto. La sala estaba llena de espectadores. Él tocaba el violín con todo el entusiasmo que le caracterizaba. De pronto, se rompe una de las cuerdas del violín. Imperturbable, continúa tocando. Se rompe una segunda cuerda, después una tercera. Finalmente acaba la interpretación con una sola cuerda. La sala explota en un sonoro y largo aplauso.
¿No podríamos comparar esta historia de Paganini con la vida de las personas? A todos nos toca interpretar la melodía de nuestra propia vida familiar, profesional, y para ello tenemos unos dones, unas cualidades. Sin embargo, el tiempo va pasando y también se nos rompen las cuerdas: piernas cansadas, incapaces de aguantar caminatas y estar mucho tiempo de pie; la memoria empieza a fallar y ya no encontramos las cosas ni recordamos los nombres de las personas más cercanas; la fatiga llega más pronto que antes y hay que descansar más a menudo e ir a dormir más pronto; incapacidad para aguantar ciertos ritmos de vida, etc. ¿Cómo reaccionamos ante estas roturas de cuerdas en el concierto de nuestra vida?
Algunos reaccionan con tristeza y malhumor; otros se aíslan porque piensan que ya no sirven para nada; otros viven con paz y sin perder el humor ante esa contrariedad de ver que fallan las cuerdas de la vida. Sí, lo ideal, lo hermoso, es seguir adelante con la última cuerda, la cuerda del ánimo, de la paciencia, de la paz y, finalmente, del silencio. Ojalá podamos tener la tenacidad de Paganini y seguir hasta el final con paz y buen humor.
¿Que cuentan menos contigo? Ya contaron contigo cuando eras más joven.
¿Que no te piden consejo? Ya aconsejaste bastante cuando eras joven y tenías a tu cargo unos hijos que cuidar, unos alumnos a los que educar, una comunidad a la que guiar.
Entonces, ¿ya no hay nada que hacer? ¿No queda más que arrinconarse y pudrirse? De ninguna manera, sigue animando, sonriendo, sigue estando ahí para cuando te necesiten y, sobre todo, sigue rezando para que el mundo avance por caminos de paz, de respeto a las personas, de justicia y de solidaridad.
¿No es hermoso el ejemplo que nos ha dejado el Papa emérito Benedicto XVI retirándose en el silencio, el estudio y la oración? No pierde la paz, no se amarga por no estar en el primer puesto de la actualidad. Presta un inmenso servicio desde su retiro vivido en la confianza en Dios y en los demás y en la espera activa del día en el que el Señor le llamará a entrar en su descanso del cielo.
Ojalá que el Señor nos conceda saber interpretar cada día la melodía de la vida con las cuerdas que tengamos entre manos sin perder nunca la paz, la alegría y el amor.
¡Que Dios os bendiga a todos!
+ Juan José Omella Omella

Lunes de la duodécima semana del tiempo ordinario


Segundo Libro de los Reyes 17,5-8.13-15a.18. 

Salmanasar, rey de Asiria, invadió todo el país, subió contra Samaría y la sitió durante tres años.
En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria. Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media.
Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor, su Dios, que los había hecho subir del país de Egipto, librándolos del poder del Faraón, rey de Egipto, y porque habían venerado a otros dioses.
Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas, y las que habían introducido los reyes de Israel.
El Señor había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes, diciendo: "Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescribí a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas".
Pero ellos no escucharon, y se obstinaron como sus padres, que no creyeron en el Señor, su Dios.
Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Señor había hecho con sus padres, sin tener en cuenta sus advertencias.
El Señor se irritó tanto contra Israel, que lo arrojó lejos de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.



Salmo 60(59),3.4-5.12-13. 
¡Tú nos has rechazado, Señor, nos has deshecho!
Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros!
Hiciste temblar la tierra, la agrietaste:
repara sus grietas, porque se desmorona.

Impusiste a tu pueblo una dura prueba,
nos hiciste beber un vino embriagador.
Tú, Señor, nos has rechazado
y ya no sales con nuestro ejército.

Danos tu ayuda contra el adversario,
porque es inútil el auxilio de los hombres.



Evangelio según San Mateo 7,1-5. 
Jesús dijo a sus discípulos:
No juzguen, para no ser juzgados.
Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.
¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: 'Deja que te saque la paja de tu ojo', si hay una viga en el tuyo?
Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.




Leer el comentario del Evangelio por : San Juan Clímaco  

domingo, 19 de junio de 2016

10 novelas católicas que debes leer mientras estás vivo (Porque después no tendrás tiempo)


web-reading-Michael Yan-cc - es



El descenso de la lectura que sugieren las estadísticas, nos ha inclinado a ajustar la ratio de libros de forma realista.
También son las estadísticas, las que indican que hay un declive en la novela católica. Y la más reciente polémica versa sobre si este tipo de novela está llegando a su fin. Pero deberíamos tener una idea clara. No se puede hablar técnicamente de la catolicidad de una novela en cuanto objeto.
La solución de la polémica es, pues, que la novela católica existirá, mientras haya católicos que leen novelas. Pero sobre todo existirá mientras haya católicos que las escriben. Y esta es nuestra modesta selección de algunas.
1. El poder y la gloria, de Graham Greene
Está ambientada en Mexico durante la persecución religiosa del presidente Díaz Cases. Narra la historia de un cura que es el último que queda en su Estado y va huyendo de un lugar a otro. Pero es un cura débil, que ha tenido hijos con varias mujeres indias y se emborracha con frecuencia. Lo único que tiene claro es el tener la vocación de sacerdote y estar consagrado a Dios con este fin. El buen oficio de Greene, dosificando la emoción en ascenso, hace que acompañemos al cura por todo el itinerario hasta su desenlace.
2. Últimas cartas (1532-1535), de Tomás Moro
Redactadas con serenidad y al estilo isabelino de la época, caracterizado por frases largas y elegantes; estas cartas del noble Canciller nos muestran su último dilema: O firmar el acta de sucesión de Enrique VIII o, por el contrario, defender sus convicciones morales. La esmerada traducción del latín original y la siempre correctísima edición por Acantilado ed., las hacen una verdadera prioridad para su biblioteca.
3. El diario de Ana Frank
No es católica la autora del diario, pero leído con esos ojos – católico significa corazón grande -, la historia de la judía de Amsterdam hace del pueblo elegido en la Antigua Alianza, un símbolo universal. Esto explica las controversias que ha tenido su divulgación. Pero el diario se centra más en el interior de la adolescente. La introspección hace que afloren las rupturas que se producen en esta etapa de la vida. De ahí que el padre, tiempo después, al encontrarlo en la casa, tuviese que encargar la eliminación de alguna nota que apuntó la muchacha con ocasión de algún enfado con su madre. Por encima de todo esto, el diario de Ana Frank se manifiesta como uno de los libros más desconcertantes y bellos de la Literatura.
4. Diario de un cura rural, de Georges Bernanos
Un párroco llega a su nuevo pueblo al que ha sido destinado. Es de noche, pero descubre, a lo lejos, luces y música. El baile en que observa a sus futuros feligreses le perturba hasta el extremo de pensar que ha llegado a un lugar de pecado. La novela sitúa los acontecimientos en el marco de la batalla cósmica entre el bien y el mal, que se supera en la Gracia. Porque, como dice uno de los personajes, “Todo es gracia”.
5. La luz apacible, de Louis de Wohl
Trata de la vida de Santo Tomás de Aquino y de su relación con personalidades de la  época bajomedieval, como el emperador Federico II. Se muestra la gran inteligencia del santo, pero también su ingenuidad infantil, que a veces es motivo de burla por parte de sus hermanos. El autor, Louis de Wohl, es un fenómeno personalísimo en el panorama literario del s. XX, pues escribía biografías históricas con un talento especial para recuperar personajes del pasado.
6. El hilo de oro
Del mismo autor que el anterior, es la biografía de San Ignacio de Loyola. Narra la historia de este soldado guipuzcoano que cayó herido defendiendo la plaza de Pamplona en 1521. Durante su convalecencia experimentó una llamativa conversión con motivo de sus lecturas. Su posterior peregrinación a Manresa, los estudios en la Sorbona y la fundación de la Compañía de Jesús, junto a sus amigos, entre los que destaca San Francisco Javier, completan el itinerario argumental. Es una recomendable biografía histórica.
7. Perder y ganar, de Beato John H. Newman
Nos encontramos ante una autobiografía. Su autor narra el período en que pasó de ser pastor anglicano, a bautizarse en la Iglesia Católica. Este paso suponía en Inglaterra una gran discriminación. Pero el beato Newman en lo personal no siempre quiso defenderse. Sin embargo cuando escribió este libro, ya habían sobrepasado el umbral de protección a su nueva Iglesia, por lo que decidió defenderla. Y lo hizo en esta propuesta narrativa según su gran capacidad, no dejando, ni incontestada una cuestión; ni en pie un argumento de contrario.
8. El tiempo en un hilo, de Maruja Moragas Freixa
Es una novela testimonial. Una mujer se enfrenta a la adversidad de una separación matrimonial y todo lo que esta conlleva. Así, el volver a trabajar fuera de casa, o el asumir el vacío de responsabilidad que dejó la persona ausente. Moragas utilizando metáforas marinas, transmite que una mujer separada no tiene porqué tener ansias de rehacer su vida, pues la misma que ya tiene, es una oportunidad de transformación cristiana.
9. El precio a pagar, de Joseph Fadelle
La novela narra la odisea de su autor, un iraquí que, por su nueva fe cristiana, deberá huir de su país, de sus hermanos y de sus propios padres. El acontecimiento que desencadena su miedo es el pronunciamiento de una fatwa, una sentencia por la cual, cualquier musulmán que acabe con su vida, gozará de beneficios en el Cielo. El título del libro ya manifiesta que en países como Irak, el esfuerzo para practicar la fe tiene un precio a pagar y, en otros países en cambio, este esfuerzo es nimio;y lo poco que lo valoramos.
10. El charlatán moderado, de Gilbert K. Chesterton
Es una novela de misterio de corte clásico, en la que se desconoce el asesino, el móvil y el modus operandihasta la última página. Un artista se enamora de un árbol y, entorno a él, planta un jardín y construye su casa. El artista vive con su hija, a quien acude diariamente a visitar un joven médico. Este en cada visita encuentra más siniestra la visión del árbol. Esta novela es ideal para una lectura meramente de ocio, pues no es literariamente ambiciosa, pese al prestigio de su autor.

sábado, 18 de junio de 2016

Duodécimo domingo del tiempo ordinario. ( Fin de semana 18 y 19 de junio)


Libro de Zacarías 12,10-11.13,1. 

Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito.
Aquel día, habrá un gran lamento en Jerusalén, como el lamento de Hadad Rimón, en la llanura de Meguido.
Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza.



Salmo 63(62),2abcd.2e-4.5-6.8-9. 
Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente;
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua.
Sí, yo te contemplé en el Santuario

para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada

como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios.
Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,

tu mano me sostiene.



Carta de San Pablo a los Gálatas 3,26-29. 
Porque todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús,
ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo.
Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús.
Y si ustedes pertenecen a Cristo, entonces son descendientes de Abraham, herederos en virtud de la promesa.



Evangelio según San Lucas 9,18-24. 
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.




Leer el comentario del Evangelio por : San Juan XXIII  

Duodécimo domingo del tiempo ordinario ( fin de semana 18 y 19 de junio)

Libro de Zacarías 12,10-11.13,1. 
Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito.
Aquel día, habrá un gran lamento en Jerusalén, como el lamento de Hadad Rimón, en la llanura de Meguido.
Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza.



Salmo 63(62),2abcd.2e-4.5-6.8-9. 
Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi carne languidece cual tierra seca, sedienta, sin agua.
Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi carne languidece cual tierra seca, sedienta, sin agua.
Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi carne languidece cual tierra seca, sedienta, sin agua.
Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi carne languidece cual tierra seca, sedienta, sin agua.
Oh Dios, tú eres mi Dios, a ti te busco, mi alma tiene sed de ti; en pos de ti mi carne languidece cual tierra seca, sedienta, sin agua.
Sí, yo te contemplé en el Santuario

para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedará saciada

como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios.
Veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma está unida a ti,

tu mano me sostiene.



Carta de San Pablo a los Gálatas 3,26-29. 
Porque todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús,
ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo.
Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús.
Y si ustedes pertenecen a Cristo, entonces son descendientes de Abraham, herederos en virtud de la promesa.



Evangelio según San Lucas 9,18-24. 
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará.



Leer el comentario del Evangelio por : San Juan XXIII  
"Qué tome su cruz cada día"