jueves, 5 de marzo de 2020

¿Sabes cómo sacar lo mejor de cada persona?

2 WOMAN TALKING

Educar es un arte individualizado que necesita clima agradable, escucha, cercanía, tiempo, respeto

Me gustaría conservar la vida que hay en mí y en los demás. No destruir con mis descuidos, omisiones y acciones la vida que se me confía. Lograr que la planta que hay en el corazón de aquel que se pone en mis manos crezca en una atmósfera de amor y confianza.
Puedo hacerlo si soy sal. Si en torno a mí logro que los demás puedan estar en paz, sin sentirse violentos o agredidos por mis palabras y silencios.
Es un arte saber educar la vida que se me confía y permitir que la semilla muera y dé fruto. Y la planta deje que el tallo y las hojas se yergan por encima de la tierra. Esa tierra buena que es Dios. El clima agradable que facilita la vida. El agua suficiente para acabar con la sed. Y la suficiente luz para que brote la vida.
Quiero ser sal para conservar la vida y dejar que crezca a mi alrededor. Quiero educar a los que tengo junto a mí como hijos. Esa educación exige una actitud de escucha y cercanía muy importante. Comenta José Kentenich:
“Existe también otro modo de educar: educar sólo en general, hablar en general, sin atender a la índole y a la necesidad de cada persona. Tal modalidad no corresponde a la de Jesús. Si desconozco la individualidad de cada uno, sus necesidades particulares, no puedo adentrarme en su corazón, no puedo ayudar a la vida[1]
Mi misión de ser sal en este mundo pasa por acoger la vida original del que se presenta ante mí en toda su belleza y debilidad. Me detengo ante cada uno. No hablo en general.
Hablo en concreto de las necesidades de las personas que conozco. Les hablo al corazón. Y sé cuáles son sus necesidades personales, sus sueños, sus anhelos. Comenta el Padre Kentenich:
“Yo acogía profundamente en mí la vida del alma de los que me estaban confiados; revisaba en qué medida actuaba Dios en ella; apoyaba lo que consideraba auténtico y conducía lentamente todo lo valioso al interior de la comunidad. Al parecer este trabajo era lo más insignificante posible, no se notaba casi nada hacia fuera. Pero fue el taller del que había surgido todo. Hay que tomar muy en serio todo lo que brota en las almas y educar lentamente“.
Eso es lo que tiene que hacer el que quiere ser sal en el mundo. Conservar la vida con delicadeza, con ternura, sin forzar nada. Se trata de no matar las iniciativas que no comparto y ser capaz de escucharlo todo sin caer en los juicios.
Necesito aprender a aceptar las desviaciones que alejan del ideal sin escandalizarme. Quiero aconsejar sin imponer nada. Aceptar lo que no está bien sin rechazar a toda la persona que ha cometido alguna mala acción.
Cuidar la vida que brota como un pequeño tallo y débiles raíces. No quiero apagar la llama vacilante. Ni partir la caña frágil mecida por el viento.
No quiero dejar que caiga en la putrefacción lo que está bien en el alma que se me abre. Ser sal en medio del mundo tiene esa misión de cuidar la vida, amarla, respetarla, y permitir que crezca a su ritmo. Cada uno a su propio ritmo, no al ritmo que yo tengo.
No juzgo, no rechazo, acojo y valoro siempre.
Al mismo tiempo que la sal conserva la vida, también logra sacar el mejor sabor de los alimentos. Mucha sal le quita el sabor a lo que como. Y demasiada poca hace que la comida no sepa a nada.
La sal es la ayuda para sacar lo mejor que hay en cada alma. Como educador tengo la misión de sacar la mejor versión de las personasque se me confían. Su mejor color. Su mejor sabor. Sus mejores sueños. Sus fuerzas más propias.
Yo desaparezco detrás de la vida que surge. No quiero ser yo el protagonista cuando educo. Soy como la sal que desaparece una vez cumplida su misión.
Es invisible mi entrega. No recibo halagos por ser sal. Simplemente actúo ylogro que la vida de las personas sea más agradable, más plena, más bella. Todo lo demás es innecesario. No soy el protagonista.
Me gusta esa misión humilde y pobre. La sal sola no sabe a nada. Nadie come sal sin alimentos. De la misma forma el educador, el padre, no se concibe sin sus hijos. Sin ellos no es nadie. Y en ellos permanece oculto.
La sal escondida en los alimentos los mejora. La sal tirada al suelo tampoco sirve para mucho. Otros la pisarán. Pero la sal bien utilizada cumple perfectamente su misión.
Me gusta ser sal y estar activo en el silencio de la escucha. Allí soy más plenamente yo sin querer asumir ningún protagonismo. Puedo ser sal y no perder mi esencia si permanezco conectado a Dios. Sólo así puedo lograr lo que deseo, cumplir la misión de mi vida, vivir para que los otros vivan.
[1] Rafael Fernández de Andraca, José Kentenich, Manual del Dirigente

Lecturas del Jueves de la 1ª semana de Cuaresma

Primera lectura

Lectura del libro de Ester (14,1.3-5.12-14):

EN aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/.
 Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

V/. Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

V/. Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

V/. Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-12):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».

Palabra del Señor

miércoles, 4 de marzo de 2020

Católicos y ortodoxos: ABC de diferencias y cosas en común


La Virgen, la Pascua, los santos, los sacramentos, el Papa, el celibato, la cláusula Filioque,… Conoce los enfoques de las distintas Iglesias

Puntos en común

1.Virgen: Devoción compartida
THEOTOKOS VLADIMIR
Domaine Public
Los católicos tienen devoción por la Virgen, que consideran la madre de Dios y madre de la Iglesia. También los ortodoxos tiene devoción por María: en ella se inspiran muchas fiestas y celebraciones. Hay diferentes sensibilidades con relación a algunos detalles de la imagen de María y los eventos que giran alrededor de su protagonismo.
2. Pascua: Eventos-clave de la fe
En la vida del católico, el evento pascual (pasión, muerte y resurrección de Cristo) tiene un espacio fundamental. Por esto, la misa es la más importante entre todas las celebraciones de la Iglesia y recuerda la Pascua a los fieles. La Divina liturgia ortodoxa tiene como centro la consagración del pan y del vino y la comunión con Cristo.
3. Santos: Devoción común
ŚWIĘCI CYRYL I METODY
Wikipedia | Domena publiczna
Los católicos y los ortodoxos comparten la devoción por lo santos como testimonios de la fe de Dios. No obstante la causa para llegar a proclamar oficialmente a una persona ‘beata’ o ‘santa’ es diferente.
4. Trinidad: Un misterio
La Trinidad es un misterio base de la doctrina compartida. Tanto los católicos como los ortodoxos creen en un solo Dios en tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Sin embargo, existen divergencias en el papel que tienen las ‘Personas de la Santa Trinidad’. Aquí encontramos el ‘Filioque’, el obstáculo doctrinal que ha sido una de las causas de la separación definitiva (Cisma) ocurrida en 1054.
5. Sacramentos: Siete, celebrados de manera distinta
Gali Tibbon/AFP
Las confesiones católicas y ortodoxas tienen como referencia los siete sacramentos, lo que otras confesiones cristianas no tienen: Bautismo, Confirmación, Eucaristía (comunión), Reconciliación (confesión), Unción de los enfermos, Sacramento del orden (sacerdocio), Matrimonio.
La Iglesia ortodoxa entrega los sacramentos de iniciación cristiana como se hacía en los primeros siglos: Bautismo, Confirmación y Eucaristía son dados todos juntos y en ese orden.

Diferencias entre católicos y ortodoxos

1.María: La inmaculada concepción de María
Los ortodoxos y los católicos creen en la Asunción de la Virgen María al cielo en cuerpo y espíritu. No obstante, los ortodoxos no consideran la Asunción un dogma. La teología ortodoxa razona que la Asunción de María se debió a su maternidad divina y por la resurrección de Cristo. Por el contrario, en 1950, el papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción y la relaciona con la Inmaculada concepción.
 
2. El Papa: El papel del Obispo de Roma
Para los católicos, el Papa es el Vicario de Cristo, sucesor de san Pedro en el gobierno de la Iglesia católica, y como ‘obispo de Roma’ preside en la caridad a todas las Iglesias del mundo. Para los ortodoxos el Papa es solo ‘obispo de Roma’: su autoridad no es superior a la de los demás obispos y patriarcas. Los ortodoxos, además, no aceptan el dogma de la infalibilidad papal, definido por el concilio ecuménico Vaticano I en 1870.
3. El celibato
La Iglesia ortodoxa admite en sus filas a sacerdotes casados, pero no concede el matrimonio después de la ordenación. Para los sacerdotes católicos, en cambio, rige el celibato; los sacerdotes de rito oriental son la excepción.
4. La cláusula Filioque: un obstáculo teológico 
“Soy escéptico: trabajan bien los teólogos, pero Atenágoras había dicho: ‘¡Pongamos a los teólogos en una isla para que discutan y nosotros seguimos adelante!’”, dijo el papa Francisco en el vuelo de regreso a Roma desde Turquía (30.11.2014).
De hecho, el Filioque (palabra de origen latina que significa Hijo) se encuentra en el credo católico, donde se afirma que el Hijo es generado por el Padre y que el Espíritu Santo ‘proviene del Padre y del Hijo”. El Filioquenace en 589, como respuesta a la herejía del arrianismo, que negaba la divinidad de Cristo.
Los ortodoxos no aceptaron esa cláusula, y usan el credo del concilio de Constantinopolis (381) y reafirmado por el concilio de Efeso (431).
5. El calendario: Gregoriano y Juliano
La Iglesia católica usa desde 1582 el calendario Gregoriano (introducido por el papa Gregorio XIII que corrige el calendario Juliano) para establecer los días de fiesta. Por ello, existe una diferencia de fechas en las principales fiestas entre católicos y ortodoxos (Navidad, Epifanía, Pascua).

Lecturas del Miércoles de la 1ª semana de Cuaresma

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás (3,1-10):

EL Señor dirigió la palabra a Jonás:
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré».
Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando:
«Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada».
Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.
La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros:
«Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor. Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!».
Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.12-13.18-19

R/.
 Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias


V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio segun san Lucas (11,29-32):

EN aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Palabra del Señor

martes, 3 de marzo de 2020

Lecturas del Martes de la 1ª semana de Cuaresma

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (55,10-11):

ESTO dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,4-5.6-7.16-17.18-19

R/. El Señor libra de sus angustias a los justos

V/. Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

V/. Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

V/. Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R/.

V/. Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Palabra del Señor