sábado, 22 de diciembre de 2018

¿Quién era Eva? ¿Cuántos hijos tuvo?




5 hechos sobre Eva, la primera mujer en la Biblia

En las páginas iniciales de la Biblia, el autor del Génesis presenta la creación de los primeros seres humanos. Adán es creado a partir de “arcilla del suelo” y entonces Dios quiso que Adán recibiera “una ayuda adecuada”.
Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. (Génesis 2,21-22)
Ella fue la primera mujer y sus acciones tuvieron un profundo impacto sobre el resto de la Historia de la Salvación. Aquí tenéis cinco datos sobre Eva que no siempre se captan después de una lectura inicial del Génesis.

1. Su nombre es más un verbo que un sustantivo

La Enciclopedia Católica explica que el nombre Eva “se relaciona etimológicamente con el verbo que significa ‘vivir’: ‘Adán llamó a su mujer Eva [hawwah], por ser ella la madre de todos los vivientes’. La Versión de los Setenta [de la Biblia] interpreta este pasaje como Zoe (= vida, o dadora de vida), que es una traducción”.
A través de Eva nace la vida en el mundo, algo que Adán no podía hacer por su cuenta.

2. Eva fue creada para ser igual que Adán en dignidad

Muchos estudiosos a lo largo de los siglos han destacado el hecho de que Eva fue creada del costado de Adán, no de su cabeza o de sus pies. Un exégeta bíblico del siglo XVIII lo explicó de esta forma: “[Eva] no fue tomada de su cabeza para dirigirlo, ni de sus pies para que lo pise, sino de su costado para ser su igual, de debajo de su brazo para ser protegida por él, y de cerca de su corazón para ser amada por él”.
Según afirma el Catecismo: “El hombre y la mujer están hechos ‘el uno para el otro’: no que Dios los haya hecho ‘a medias’ e ‘incompletos’; los ha creado para una comunión de personas, en la que cada uno puede ser ‘ayuda’ para el otro porque son a la vez iguales en cuanto personas (‘hueso de mis huesos…’) y complementarios en cuanto masculino y femenino”. (CIC 372)

3. Tuvo al menos tres hijos (quizás más)

Adán y Eva criaron a tres hijos documentados en la Biblia: Caín, Abel y Set. Sin embargo, el libro del Génesis expresa: “Después que nació Set, Adán vivió ochocientos años y tuvo hijos e hijas” (Génesis 5,4).
La muerte de Eva no se menciona en la Biblia, ni tampoco se conecta nunca a Adán con otra mujer. Por lo tanto, es posible que Eva tuviera otros hijos no mencionados por nombre en la Biblia.

4. Eva es considerada una “santa” en muchas iglesias cristianas

Aunque no está canonizada oficialmente, existe una antigua tradición (encerrada en el Credo) de que tras Su muerte, Cristo “descendió a los infiernos” para llevar de vuelta a los justos a la Vida Eterna. Una antigua homilía narra este evento.
Va a buscar a nuestro primer Padre [Adán] como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es la mismo tiempo Dios e Hijo de Dios,  va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva […] “Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu Hijo. A ti te mando: Despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos”.
Teniendo esto en cuenta, Adán y Eva son considerados “santos” debido a su unión con Dios en los Cielos.

5. Su día festivo es el 24 de diciembre

La iglesia medieval honraba a Adán y Eva el 24 de diciembre, el día antes de la venida del Salvador, en Navidad. Representaban “teatros del Paraíso” en los que un árbol era la figura central, lo cual inspiró más tarde la tradición de los árboles navideños.

Lecturas del 22 de Diciembre. Feria de Adviento

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (1,24-28):

EN aquellos días, una vez que Ana hubo destetado a Samuel, lo subió consigo, junto con un novillo de tres años, unos cuarenta y cinco kilos de harina y un odre de vino. Lo llevó a la casa del Señor a Siló y el niño se quedó como siervo.
Inmolaron el novillo, y presentaron el niño a Elí. Ella le dijo:
«Perdón, por tu vida, mi Señor, yo soy aquella mujer que estuvo aquí en pie ante ti, implorando al Señor. Imploré este niño y el Señor me concedió cuanto le había mi pedido. Yo, a mi vez, lo cedo al Señor. Quede, pues, cedido al Señor de por vida».
Y se postraron allí ante el Señor.

Palabra de Dios

Salmo

1S 2,1.45.6-7.8abcd

R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi Salvador

V/. Mi corazón se regocija en el Señor,
mi poder se exalta por Dios.
Mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

V/. Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor.
Los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

V/. El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.

V/. Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,46-56):

EN aquel tiempo, María dijo:
«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
“se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humildad de su esclava”.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
“su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
“derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia”
—como lo había prometido a “nuestros padres”—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.

Palabra del Señor

viernes, 21 de diciembre de 2018

¿Preparando tu fiesta de Navidad? Conoce al santo patrón de la hospitalidad


San Meinrado trataba a todos sus invitados con gran dignidad, al margen de quiénes fueran

Durante los últimos días previos a la Navidad, todo el mundo parece estar muy ajetreado con preparaciones de último minuto para sus fiestas navideñas. Sea la fiesta elaborada o sencilla, con familia o con amigos, el objetivo es ser un anfitrión hospitalario para todos, facilitando un acontecimiento que disfruten todos los presentes.
San Meinrado es un intercesor perfecto para ocasiones así, ya que tras su muerte fue conocido como el “mártir de la hospitalidad”.
Nacido en Suiza en una familia noble del siglo IX, Meinrado (o Meginrado) sintió la vocación de consagrar su vida a Dios. Al principio se unió a la Orden Benedictina, fue ordenado sacerdote y, más tarde, se hizo profesor. Allí aprendió la Regla de san Benito, quien instruía a sus monjes sobre la manera apropiada de recibir a los invitados.
A todos los huéspedes que se presenten en el monasterio ha de acogérseles como a Cristo, porque él lo dirá un día: “Era peregrino, y me hospedasteis” [Mateo 25,35]. A todos se les tributará el mismo honor, “sobre todo a los hermanos en la fe” [Gálatas 6,10] y a los extranjeros. Una vez que ha sido anunciada la llegada de un huésped, irán a su encuentro el superior y los hermanos con todas las delicadezas de la caridad. (…) Hasta en la manera de saludarles deben mostrar la mayor humildad a los huéspedes que acogen y a los que despidan; con la cabeza inclinada, postrado el cuerpo en tierra, adorarán en ellos a Cristo, a quien reciben.
Sin embargo, Meinrado se sintió llamado a una vida más profunda de contemplación y reclusión, así que se hizo eremita siguiendo el ejemplo de los Padres del Desierto. Fue eremita en la Selva Negra, pero su santidad era famosa y los visitantes acudían en multitud a su pequeña choza en el bosque.
Entonces, el 21 de enero de 861, Meinrado recibió a un par de ladrones. Les dio la bienvenida con toda dignidad, les ofreció cobijo y alimento, aunque su apariencia fuera sospechosa. Cuando los visitantes se dieron cuenta de que Meinrado no tenía nada de valor que robar, decidieron darle muerte. Su muerte fue considerada por los locales como un martirio, aunque no muriera directamente por su fe en Cristo.
Aquí tenéis una breve oración a san Meinrado para pedir su intercesión para lo que quiera que necesitéis.
Dios todopoderoso y eterno,
Tus prodigios brillan a través de los méritos de tu santo mártir Meinrado.
Te pedimos que, así como le coronaste con la gloria del sufrimiento por Tu Nombre,
ahora recibamos ayuda por sus oraciones para recibir Tu misericordia.

San Meinrado, por favor, ayúdame en mi necesidad [decir intención].
Te pedimos esto por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Lecturas del 21 de Diciembre. Feria de Adviento

Primera lectura

Lectura del libro del Cantar de los Cantares (2,8-14):

¡LA voz de mi amado!
Vedlo, aquí llega,
saltando por los montes,
brincando por las colinas.
Es mi amado un gamo,
parece un cervatillo.
Vedlo parado tras la cerca,
mirando por la ventana,
atisbando por la celosía.
Habla mi amado y me dice:
«Levántate, amada mía,
hermosa mía y ven.
Mira, el invierno ya ha pasado,
las lluvias cesaron, se han ido.
Brotan las flores en el campo,
llega la estación de la poda,
el arrullo de la tórtola
se oye en nuestra tierra.
En la higuera despuntan las yemas,
las viñas en flor exhalan se perfume.
Levántate, amada mía,
hermosa mía, y vente.
Paloma mía, en las oquedades de la roca,
en el escondrijo escarpado,
déjame ver tu figura,
déjame escuchar tu voz:
es muy dulce tu voz
y fascinante tu figura».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32,2-3.11-12.20-21

R/. Aclamad, justos, al Señor;
cantadle un cántico nuevo.

V/. Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

V/. El plan del Señor subsiste por siempre;
los proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

V/. Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,39-45):

EN aquellos días, María se levantó y puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y, levantando la voz exclamó:
«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

Palabra del Señor

jueves, 20 de diciembre de 2018

Lecturas del 20 de Diciembre. Feria de Adviento

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (7,10-14):

EN aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Ajaz:
«No lo pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Isaías:
«Escucha, casa de David: ¿no basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 23,1-2.3-4ab.5-6

R/. Va a entrar el Señor; él es el Rey de la gloria.

V/. Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

V/. ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede entrar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

V/. Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,26-38):

EN el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazarat, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Él ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido en hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor