martes, 24 de julio de 2018

4 maneras de mantener alejado al diablo


No sólo evitarán que el diablo tenga poder sobre ti, estarás sobre el camino de la santidad

Después de un exorcismo, ¿cómo evita la persona que regrese el diablo? En los Evangelios hay una historia que describe cómo una persona que había sido exorcizada, luego recibió la visita de toda una horda de demonios que intentaban reintroducirse de una forma más contundente (cf. Mt 12:43-45). El rito del exorcismo únicamente expulsa a los demonios de una persona; no evita que regresen.
Para poder asegurar que no vuelve el diablo, los exorcistas recomiendan cuatro hábitos que mantendrán el alma del creyente en paz y en las manos de Dios:
1  Frecuentar los sacramentos de la confesión y la Eucaristía
La forma más común de que un demonio entre en la vida de alguien es a través de un estado habitual de pecado mortal.
Cuanto más nos divorciemos de Dios a través del pecado, tanto más susceptibles seremos a los ataques de un demonio. Incluso los pecados veniales pueden socavar nuestra relación con Dios y exponernos a los avances del enemigo.
La confesión de los pecados es, por tanto, la vía principal de que disponemos para poner fin a nuestra vida de pecado y comenzar un nuevo camino.
No es ninguna coincidencia que el demonio intentara sin descanso asustar a Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, para intentar disuadirle de escuchar en confesión a pecadores empedernidos.
Vianney sabía de la llegada de un gran pecador a la ciudad si el demonio le acosaba la noche anterior. La confesión tiene tantísimo poder y gracia que el demonio tiene que huir de esa persona que frecuenta dicho sacramento.
Junto con la confesión, el sacramento de la Sagrada Eucaristía es incluso más poderoso a la hora de alejarnos de la influencia del diablo. Lo que tiene todo el sentido, puesto que la Sagrada Eucaristía es la presencia real de Jesucristo y los demonios no tienen poder alguno ante la presencia del mismísimo Dios.
Sobre todo cuando la Eucaristía es recibida en estado de gracia, tras la confesión, el diablo no tiene más opción que regresar al lugar de donde viniera.
Santo Tomás de Aquino confirmó este hecho en su tratado Summa Theologiae, donde escribió que “[La Eucaristía] es signo de la pasión de Cristo, por la que han sido vencidos los demonios. Por lo que San Juan Crisóstomo dice (…): ‘Volvemos de esa mesa como leones lanzando llamas, convertidos en seres terribles para el mismo diablo’.”.
Una vida de oración constante 
Una persona que frecuenta el sacramento de la confesión y de la Eucaristía debe también respetar una vida de oración diaria y constante. ¡La palabra clave es consistencia! La oración pone a la persona en un estado diario de gracia y de buena relación con Dios.
Alguien que conversa regularmente con Dios nunca debería temer al diablo. Los exorcistas siempre recomiendan a las personas poseídas que cumplan con unos sólidos hábitos espirituales, como lecturas frecuentes de las Escrituras, rezar el rosario y otras oraciones privadas.
Tener un programa diario de oración es muy beneficioso y mantiene a los demonios a raya.
Ayunar
Este consejo viene directamente de los Evangelios, cuando Jesús dijo a sus discípulos, “A esta clase de demonios solamente se la puede expulsar por medio de la oración y el ayuno” (Mc 9:29).
Cada uno de nosotros debe discernir qué tipo de ayuno es el que estamos llamados a practicar.
Los que vivimos en el mundo y tenemos muchas responsabilidades (como nuestras familias), no podemos ayunar tanto hasta el punto de ser negligentes con nuestra propia vocación.
Al mismo tiempo, si queremos mantener alejados a los demonios, debemos plantearnos retos que vayan más allá de renunciar al chocolate en Cuaresma.
Sacramentales
Los exorcistas no sólo usan los sacramentales (el rito del exorcismo es un sacramental) sino que también aconsejan a las personas poseídas usar frecuentemente los sacramentales.
Son una poderosa arma en la lucha diaria para alejar al diablo y mantenerlo alejado. Los exorcistas recomiendan que sacramentales como la sal bendita o el agua bendita se conserven en el hogar y que incluso se lleven consigo allá donde uno vaya.
Incluso los sacramentales como el escapulario marrón pueden tener un gran poder contra los demonios.
El venerable Francisco Yepes relató cómo un día se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: “¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!”.
Si quieres repeler las fuerzas malignas, plantéate seriamente estos cuatro métodos. No sólo evitarás que el diablo tenga poder sobre ti, sino que te pondrás en el camino de convertirte en santo.

Martes de la decimosexta semana del tiempo ordinario


Libro de Miqueas 7,14-15.18-20. 

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos!
Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas.
¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad.
El volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados.
Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Salmo 85(84),2-4.5-6.7-8. 
Fuiste propicio, Señor, con tu tierra,
cambiaste la suerte de Jacob;
perdonaste la culpa de tu pueblo,
lo absolviste de todos sus pecados;

reprimiste toda tu indignación
y aplacaste el ardor de tu enojo.
¡Restáuranos, Dios, salvador nuestro;
olvida tu aversión hacia nosotros!

¿Vas a estar enojado para siempre?
¿Mantendrás tu ira eternamente?
¿No volverás a darnos la vida,
para que tu pueblo se alegre en ti?

¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación!

Evangelio según San Mateo 12,46-50. 
Todavía estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él.
Alguien le dijo: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte".
Jesús le respondió: "¿Quién es mí madre y quiénes son mis hermanos?".
Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: "Estos son mi madre y mis hermanos.
Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre". 

lunes, 23 de julio de 2018

Lunes de la decimosexta semana del tiempo ordinario


Libro de Miqueas 6,1-4.6-8. 

Escuchen lo que dice el Señor:
«¡Levántate, convoca a juicio a las montañas y que las colinas escuchen tu voz!
¡Escuchen, montañas, el pleito del Señor, atiendan, fundamentos de la tierra! Porque el Señor tiene un pleito con su pueblo, entabla un proceso contra Israel;
"¿Qué te hice, pueblo mío, o en qué te molesté? Respóndeme.
¿Será porque te hice subir de Egipto, porque te rescaté de un lugar de esclavitud y envié delante de ti a Moisés, Aarón y Miriam?"»
¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de las alturas? ¿Me presentaré a él con holocaustos, con terneros de un año?
¿Aceptará el Señor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? ¿Ofreceré a mi primogénito por mi rebeldía, al fruto de mis entrañas por mi propio pecado?
Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios.

Salmo 50(49),5-6.8-9.16bc-17.21.23. 

“Reúnanme a mis amigos,
a los que sellaron mi alianza con un sacrificio”.
¡Que el cielo proclame su justicia,
porque el Señor es el único Juez!

No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.

"¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?

Haces esto, ¿y yo me voy a callar?
¿Piensas acaso que soy como tú?
Te acusaré y te argüiré cara a cara.
El que ofrece sacrificios de alabanza,
me honra de verdad;
y al que va por el buen camino,
le haré gustar la salvación de Dios."



Evangelio según San Mateo 12,38-42. 
Entonces algunos escribas y fariseos le dijeron: "Maestro, queremos que nos hagas ver un signo".
El les respondió: "Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás.
Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay alguien que es más que Jonás.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien que es más que Salomón." 

domingo, 22 de julio de 2018

22 de julio: Fiesta de Santa María Magdalena, la primera mujer que vio a Cristo resucitado

22 de julio: Fiesta de Santa María Magdalena, la primera mujer que vio a Cristo resucitado

Santa María Magdalena es una de las discípulas más fieles y que el Señor escogió para ser testigo de su resurrección ante los apóstoles, asimismo es ejemplo para toda mujer de la Iglesia y de auténtica evangelizadora, es decir, de una evangelizadora que anuncia el mensaje gozoso central de la Pascua.
El 10 de junio del 2016 el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano, emitió un decreto en el que, siguiendo la voluntad del Papa Francisco, se estableció que la memoria litúrgica de Santa María Magdalena se eleve al rango de fiesta.
En referencia a ella, Benedicto XVI expresó en el 2006 que “la historia de María de Magdala recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte”.
En los Evangelios se habla de María Magdalena, la pecadora (Lc. 7, 37-50); María Magdalena, una de las mujeres que seguían al Señor (Jn. 20, 10-18) y María de Betania, la hermana de Lázaro (Lc. 10, 38-42).
La liturgia romana identifica a las tres mujeres con el nombre de María Magdalena, como lo hace la antigua tradición occidental desde la época de San Gregorio Magno.
María Magdalena siguió a Jesús hasta el Calvario y estuvo ante el cuerpo yacente del Señor. El domingo de Resurrección fue la primera que vio a Cristo resucitado y tuvo el honor de ser enviada por el Señor a anunciar esta buena noticia a los discípulos.
Oración
Señor, Dios nuestro, Cristo, tu unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo de aquella cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Más información de María Magdalena en los siguientes enlaces:

Decimosexto Domingo del tiempo ordinario. Santa Maria Magdalena


Decimosexto Domingo del tiempo ordinario


Libro de Jeremías 23,1-6. 
¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal! -oráculo del Señor-.
Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones -oráculo del Señor-.
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán.
Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna -oráculo del Señor-.
Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país.
En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: "El Señor es nuestra justicia".

Salmo 23(22),1-3a.3b-4.5.6. 
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,

Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque Tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;

unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.


Carta de San Pablo a los Efesios 2,13-18. 
Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.
Porque Cristo es nuestra paz; él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba,
y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz,
y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona.
Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca.
Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

Evangelio según San Marcos 6,30-34. 
Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.