viernes, 9 de febrero de 2018

¿Qué es y para qué sirve la dirección espiritual?


Sinceridad, humildad y docilidad, virtudes para ejercitar en la dirección espiritual

La dirección espiritual es un medio que nos ayuda a buscar a Dios en todas las realidades de nuestra vida, facilitándonos la correspondencia a la gracia y la identificación con Cristo
La dirección espiritual es una relación estable entre una persona ejercitada en la vida espiritual y otra que busca doctrina, consejo y aliento para progresar, y para ese fin manifiesta sinceramente sus disposiciones interiores.
La dirección espiritual existe para facilitarle a la persona la correspondencia a la gracia y su identificación con Cristo. Engarza la gracia de Dios con la correspondencia personal. Dios cuenta, de ordinario, con esa mediación humana; es parte de su mecanismo para hacernos santos, para aprender a luchar y a no distraernos con cosas accidentales, ya que: “Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (Lumen Gentium, 40).
Escribe un experto: “Conviene que conozcas esta doctrina segura: el espíritu propio es mal consejero, mal piloto, para dirigir el alma en las borrascas y tempestades, entre los escollos de la vida interior. Por eso es Voluntad de Dios que la dirección de la nave la lleve un Maestro, para que, con su luz y conocimiento, nos conduzca a puerto seguro”. (J. Escrivá de Balaguer, Camino, n. 59.).
“El hombre, llamado a la bienaventuranza, pero herido por el pecado, necesita la salvación de Dios. La ayuda divina le viene en Cristo por la ley que lo dirige y en la gracia que lo sostiene” (Catecismo de la Iglesia Católica, núm. 1949). La Ley nueva es ley de amor, de gracia y de libertad. Dios escribió en las tablas de la Ley lo que los hombres no leían en sus corazones (San Agustín, Sal. 57,1).
La libre iniciativa de Dios exige la respuesta libre del hombre, porque Dios creó al hombre a su imagen concediéndole, con la libertad, el poder de conocerle y amarle. El alma sólo libremente entra en la comunión del amor (CDC 2002).
Todo el arte de la dirección espiritual está en lograr que el alma quiera identificarse con Jesucristo. Ser santo es ser otro Cristo. A veces no entendemos las directrices que nos facilitan porque no nos han explicado su relación con ser como Cristo. No se trata de cumplir una serie de ritos, sino de corresponder a un amor eterno. Si no se quiere ser Cristo, todo resulta incómodo.
La dirección espiritual lleva a que la persona comprenda qué supone la fidelidad en su vida diaria. ¿Qué es fidelidad? un proceso ascendente para enamorarse más y más de Dios, por medio de la acción del Espíritu Santo. El amor es creciente, sino, no se puede hablar de fidelidad. Dios nos pide un amor total, exclusivo, pero no excluyente, y unificado.
Amor total es amar a Dios sobre todas las cosas, y amarle “con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22, 37; cf Deuteronomio 6,5). Dios nos amó primero. El ser humano tiende a dividirse; en la dirección espiritual se le ayuda a buscar a Dios en todo, a dejar que la gracia penetre en todas las esferas de la vida.
Amor exclusivo significa que se ama a los demás porque se ama a Dios, y no se le cambia por otra cosa. Todas las cosas son para amar más a Dios. Que no se consienta en cosas que son descamino para ir a Dios. Lo único que puede dar unidad a la vida es amar. El amor a Cristo es capaz de dar unidad a todo, incluso al sacrificio y a las catástrofes. El amor soporta el dolor, lo integra a su vida.
Las virtudes que se han de ejercitar en la dirección espiritual son, fundamentalmente, la sinceridad, la humildad y la docilidad. Hemos de decirlo todo, sino el camino se enreda. Tener unidad de vida implica querer que nos conozcan. Hablar de fe, pureza, oración, penitencia, apostolado, desprendimiento, trabajo, estudio, cumplimiento del deber, caridad, amor a la Cruz, sobriedad, posibles resentimientos…
Cristo invitó a la fe y a la conversión. Dios quiere nuestra conversión y ésta exige el reconocimiento del pecado. Jesús nos dice: “Pobres pecadores. No os alejéis de mí; no os reprenderé vuestros crímenes, no os echaré en cara vuestros pecados, lo que haré será lavaros con la Sangre de mis llagas; no temáis, Venid a mí… ¡No sabéis cuánto os amo!” (Josefa Menéndez, Un llamamiento al Amor, 349). “Mientras el hombre cuente con un instante de vida, aun tiene tiempo de recurrir a la misericordia y de implorar el perdón” (Ibídem, 406).
Artículo originalmente publicado por encuentra.com

Viernes de la quinta semana del tiempo ordinario


Primer Libro de los Reyes 11,29-32.12,19. 

En cierta ocasión, Jeroboám salió de Jerusalén y lo encontró en el camino el profeta Ajías, de Silo; este iba cubierto con un manto nuevo, y los dos estaban solos en el campo.
Ajías tomó el manto que llevaba encima y lo desgarró en doce pedazos.
Luego dijo a Jeroboám: "Toma para ti diez pedazos, porque así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo voy a desgarrar el reino que Salomón tiene en su mano, y te daré las diez tribus.
Una sola tribu será para él, por consideración a mi servidor David y a Jerusalén, la ciudad que yo elegí entre todas las tribus de Israel.
Fue así como Israel se rebeló contra la casa de David hasta el día de hoy.

Salmo 81(80),10-11ab.12-13.14-15. 
No tendrás ningún Dios extraño,
no adorarás a ningún dios extranjero:
yo, el Señor, soy tu Dios,
que te hice subir de la tierra de Egipto.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no me quiso obedecer:
por eso los entregué a su obstinación
para que se dejaran llevar por sus caprichos.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara,
e Israel siguiera mis caminos!
Yo sometería a sus adversarios en un instante,
y volvería mi mano contra sus opresores.


Evangelio según San Marcos 7,31-37. 
Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis.
Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos.
Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.
Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: "Efatá", que significa: "Abrete".
Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban
y, en el colmo de la admiración, decían: "Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos". 

jueves, 8 de febrero de 2018

Adoro Te Devote


El himno compuesto por Santo Tomás de Aquino a Jesús Sacramentado

Te adoro con fervor, deidad oculta,
que estás bajo de estas formas escondidas;
a ti mi corazón se rinde entero,
y desfallece todo si te mira.

Se engaña en ti la vista, el tacto, el gusto.
Mas tu palabra engendra fe rendida;
cuanto el Hijo de Dios ha dicho, creo;
pues no hay verdad cual la verdad divina.

En la Cruz la deidad estaba oculta.
aquí la humanidad yace escondida;
y ambas cosas creyendo y confesando,
imploro yo lo que imploraba el ladrón arrepentido.

No veo, como vio Tomás, tus llagas,
mas por su Dios te aclama el alma mía:
haz que siempre, Señor, en ti yo crea,
que espere en ti, que te ame sin medida.
Oh memorial de la pasión de Cristo,
oh pan vivo que al hombre das la vida:
concede que de ti viva mi alma,
y guste de tus célicas delicias.

Jesús mío, pelícano piadoso,
con tu sangre mi pecho impuro limpia,
que de tal sangre una gotita puede
todo el mundo salvar de su malicia.
Jesús, a quien ahora miro oculto,
cumple, Señor, lo que mi pecho ansía:
que a cara descubierta contemplándote,
por siempre goce de tu clara vista.

Amén.

Jueves de la quinta semana del tiempo ordinario


Primer Libro de los Reyes 11,4-13. 

Así, en la vejez de Salomón, sus mujeres les desviaron el corazón hacia otros dioses, y su corazón ya no perteneció íntegramente al Señor, su Dios, como el de su padre David.
Salomón fue detrás de Astarté, la diosa de los sidonios, y detrás de Milcóm, el abominable ídolo de los amonitas.
El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, y no siguió plenamente al Señor, como lo había hecho su padre David.
Fue entonces cuando Salomón erigió, sobre la montaña que está al este de Jerusalén, un lugar alto dedicado a Quemós, el abominable ídolo de Moab, y a Milcóm, el ídolo de los amonitas.
Y lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, que quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.
El Señor se indignó contra Salomón, porque su corazón se había apartado de él, el Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces
y le había prohibido ir detrás de otros dioses. Pero Salomón no observó lo que le había mandado el Señor.
Entonces el Señor dijo a Salomón: "Porque has obrado así y no has observado mi alianza ni los preceptos que yo te prescribí, voy a arrancarte el reino y se lo daré a uno de tus servidores.
Sin embargo, no lo haré mientras tú vivas, por consideración a tu padre David: se lo arrancaré de las manos a tu hijo.
Pero no le arrancaré todo el reino, sino que le daré a tu hijo una tribu, por consideración a mi servidor David y a Jerusalén, la que yo elegí".

Salmo 106(105),3-4.35-36.37.40. 
¡Felices los que proceden con rectitud,
los que practican la justicia en todo tiempo!
Acuérdate de mi, Señor,
por el amor que tienes a tu pueblo;

visítame con tu salvación,
se mezclaron con los paganos
e imitaron sus costumbres;
rindieron culto a sus ídolos,

que fueron para ellos una trampa.
Sacrificaron en honor de los demonios
a sus hijos y a sus hijas;
por eso el Señor se indignó contra su pueblo

y abominó de su herencia.

Evangelio según San Marcos 7,24-30. 
Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.
En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies.
Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio.
El le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros".
Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos".
Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija".
Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio. 

miércoles, 7 de febrero de 2018

Miércoles de la quinta semana del tiempo ordinario


Primer Libro de los Reyes 10,1-10. 

La reina de Sabá oyó hablar de la fama de Salomón, y fue a ponerlo a prueba, proponiéndole unos enigmas.
Llegó a Jerusalén con un séquito imponente, con camellos cargados de perfumes, de muchísimo oro y de piedras preciosas. Cuando se presentó ante Salomón, le expuso todo lo que tenía pensado decirle.
Salomón respondió a todas sus preguntas: no hubo para el rey ninguna cuestión tan oscura que no se la pudiera explicar.
Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, la casa que había construido,
los manjares de su mesa, los aposentos de sus servidores, el porte y las libreas de sus camareros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en la Casa del Señor, se quedó sin aliento
y dijo al rey: "¡Realmente era verdad lo que había oído decir en mi país acerca de ti y de tu sabiduría!
Yo no lo quería creer, sin venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me habían contado ni siquiera la mitad: tu sabiduría y tus riquezas superan la fama que llegó a mis oídos.
¡Felices tus mujeres, felices también estos servidores tuyos, que están constantemente delante de ti, escuchando tu sabiduría!
¡Y bendito sea el Señor, tu Dios, que te ha mostrado su favor poniéndote sobre el trono de Israel! Sí, por su amor eterno a Israel, el Señor te estableció como rey para que ejercieras el derecho y la justicia".
La reina regaló al rey ciento veinte talentos de oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca más se recibieron tantos perfumes como los que la reina de Sabá dio al rey Salomón.

Salmo 37(36),5-6.30-31.39-40. 
Encomienda tu suerte al Señor,
confía en él, y él hará su obra;
hará brillar tu justicia como el sol
y tu derecho, como la luz del mediodía.

La boca del justo expresa sabiduría
y su lengua dice lo que es recto:
la ley de Dios está en su corazón
y sus pasos no vacilan.

La salvación de los justos viene del Señor,
él es su refugio en el momento del peligro;
el Señor los ayuda y los libera,
los salva porque confiaron en él.



Evangelio según San Marcos 7,14-23. 
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo,
porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: "Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".